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Deuteronomio 28:16 - Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Maldito serás en la ciudad y en el campo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Tus ciudades y tus campos serán malditos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Maldito serás en la ciudad y maldito serás en el campo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Maldito serás en la ciudad y maldito en el campo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito serás en el campo.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 »Maldito será todo lo que hagan en la ciudad o en el campo.

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Deuteronomio 28:16
32 Referencias Cruzadas  

y le puso por nombre Noé, pues pensó: 'Este nos servirá de consuelo en medio de nuestro trabajo y del cansancio de nuestras manos, debido a la tierra que maldijo Yavé.


Elías, que era de Tisbé de Galaad, fue a decir a Ajab: 'Tan cierto como que vive Yavé, Dios de Israel, a quien sirvo, que no habrá estos años ni rocío ni lluvia, a menos que yo lo ordene'.


Ella le respondió: 'Tan cierto como que vive Yavé, tu Dios, que no tengo nada cocido; sólo tengo un poco de harina en un tiesto y un poco de aceite en un cántaro. Estaba recogiendo dos atados de leña y vuelvo a mi casa para prepararlo para mí y para mi hijo. Lo comeremos y luego vendrá la muerte'.


Salió pues Elías e hizo lo que Yavé le había dicho; fue a instalarse en el torrente de Querit, al este del Jordán,


Huye veloz, se parece a la espuma de las aguas, y evita el camino de las cumbres.


Yavé maldice la casa del malvado, bendice la morada de los justos.


por eso, dejé botados a los jefes de mi santuario, exterminé a los hijos de Jacob y quise que mi pueblo fuera despreciado.


Si salgo al campo, veo personas atravesadas por la espada; si me vuelvo a la ciudad, encuentro a la gente torturada por el hambre. Y por más que se muevan los profetas y los sacerdotes, no encuentran la razón de esto.


trataré a este templo como traté al santuario de Silo, y pondré a Jerusalén como ejemplo; todas las naciones de la tierra reconocerán que yo la maldije.


Yavé no ha podido contenerse más al ver la mala conducta de ustedes y las cosas horribles que ustedes han hecho. Por eso, su país es ahora un desierto espantoso, maldito y abandonado.


¿Quién es bastante sabio para comprender estos acontecimientos? ¿A quién se lo ha dicho la boca de Yavé para que lo publique? ¿Por qué el país está perdido, incendiado como el desierto, por donde nadie pasa?


Ay, qué solitaria quedó Jerusalén, la ciudad tan poblada. Como una viuda quedó la grande entre las naciones. La ciudad que dominaba las provincias tiene ahora que pagar impuestos.


Nuestra piel abrasa como un horno, por el ardor del hambre.


Lo que dejó el gusano, lo devoró la langosta; lo que dejó la langosta, lo devoró el pulgón; lo que dejó el pulgón, lo devoró el grillo.


El fuego devora delante de él, detrás de él la llama abrasa. Delante de él, un jardín de delicias; detrás de él queda un desierto. No hay nada que se pueda salvar.


Allí va escrita la Maldición que se extenderá por toda esta región. Según ella todos los ladrones serán echados fuera de aquí y lo mismo les ocurrirá a todos los que juran en falso. Por ahora, dice Yavé, la dejo salir de mi boca para que entre en la casa del ladrón y en la del que jura, se instale en esa casa y la demuela con sus paredes y techo.


Ya las he maldecido, porque ninguno de ustedes toma su oficio en serio.


negándose a compartir con ellos la carne de los hijos que se estará comiendo, porque nada le quedará durante el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades.


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