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1 Corintios 14:4 - Biblia Católica (Latinoamericana)

4 El que habla en lenguas se fortalece a sí mismo, mientras que el profeta edifica a la Iglesia.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 La persona que habla en lenguas se fortalece a sí misma, pero el que dice una palabra de profecía fortalece a toda la iglesia.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 El que habla en lenguas,° a sí mismo se edifica, pero el que profetiza edifica a la iglesia.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 El que habla lenguas se edifica a sí mismo, mientras que el que profetiza edifica a la iglesia.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 El que habla en lengua desconocida, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

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1 Corintios 14:4
12 Referencias Cruzadas  

Estas señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre echarán demonios y hablarán nuevas lenguas;'


Busquemos, pues, lo que contribuye a la paz y nos hace crecer juntos.


a otro, poder de hacer milagros; a otro, profecía; a otro, reconocimiento de lo que viene del bueno o del mal espíritu; a otro, hablar en lenguas; a otro, interpretar lo que se dijo en lenguas.


En primer lugar están los que Dios hizo apóstoles en la Iglesia; en segundo lugar los profetas; en tercer lugar los maestros; después vienen los milagros, luego el don de curaciones, la asistencia material, la administración en la Iglesia y los diversos dones de lenguas.


Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.


Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios -el saber más elevado-, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy.


Tomen esto en cuenta, y si se interesan por los dones espirituales, ansíen los que edifican la Iglesia. Así no les faltará nada.


Entiendan, pues, que hablar en lenguas es una señal para quienes no creen, pero no para los creyentes; en cambio, la profecía es para los creyentes, no para los que no creen.


¿Qué podemos concluir, hermanos? Cuando ustedes se reúnen, cada uno puede participar con un canto, una enseñanza, una revelación, hablando en lenguas o interpretando lo que otro dijo en lenguas. Pero que todo los ayude a crecer.


El que profetiza, en cambio, da a los demás firmeza, aliento y consuelo.


Me alegraría que todos ustedes hablaran en lenguas, pero más me gustaría que todos fueran profetas. Es mucho mejor tener profetas que quien hable en lenguas, a no ser que haya quien las interprete y así toda la Iglesia saque provecho.


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