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Lucas 24:29 - Biblia Dios habla hoy

29 Pero ellos lo obligaron a quedarse, diciendo: —Quédate con nosotros, porque ya es tarde. Se está haciendo de noche. Jesús entró, pues, para quedarse con ellos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

29 Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

29 pero ellos le suplicaron: «Quédate con nosotros esta noche, ya que se está haciendo tarde». Entonces los acompañó a la casa.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

29 pero ellos le insistieron diciendo: 'Quédate con nosotros, ya está cayendo la tarde y se termina el día. Entró, pues, para quedarse con ellos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

29 Pero ellos lo constriñeron, diciendo: Quédate con nosotros, pues está anocheciendo° y el día ya ha declinado. Entró pues a quedarse con ellos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

29 Pero insistieron en que se quedara con ellos, diciendo: 'Quédate con nosotros; que es tarde y el día se acaba'. Entró, pues, para quedarse con ellos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

29 Pero ellos le constriñeron, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.

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Lucas 24:29
6 Referencias Cruzadas  

Sin embargo, Lot insistió mucho y, al fin, ellos aceptaron ir con él a su casa. Cuando llegaron, Lot les preparó una buena cena, hizo panes sin levadura, y los visitantes comieron.


Un día en que Eliseo pasó por Sunem, una mujer importante que allí vivía lo invitó con mucha insistencia a que pasara a comer. Y cada vez que Eliseo pasaba por allí, se quedaba a comer.


Entonces el amo le dijo al criado: “Ve por los caminos y los cercados, y obliga a otros a entrar, para que se llene mi casa.


Al llegar al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como que iba a seguir adelante.


Cuando ya estaban sentados a la mesa, tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio.


Una de ellas se llamaba Lidia; era de la ciudad de Tiatira y vendía telas finas de púrpura. A esta mujer, que adoraba a Dios y que estaba escuchando, el Señor la movió a poner toda su atención en lo que Pablo decía.


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