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Lucas 8:13 - Biblia de Jerusalem 3-Edicion

13 Los de sobre piedra son los que, al oír la palabra, la reciben con alegría; pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba abandonan.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

13 Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero estos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

13 Las semillas sobre la tierra rocosa representan a los que oyen el mensaje y lo reciben con alegría; pero como no tienen raíces profundas, creen por un tiempo y luego se apartan cuando enfrentan la tentación.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

13 Lo que cayó sobre la roca son los que, al escuchar la palabra, la acogen con alegría, pero no tienen raíz; no creen más que por un tiempo y fallan en la hora de la prueba.

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La Biblia Textual 3a Edicion

13 Los de sobre el terreno pedregoso son los que cuando oyen, reciben la palabra con gozo, pero éstos no tienen raíz; creen por un tiempo, pero en el tiempo de la prueba se apartan.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

13 Los de sobre la piedra son los que, al oír, reciben con alegría la palabra, pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero en el momento de la tentación retroceden.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

13 Y los de sobre la roca, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero estos no tienen raíces; que por un tiempo creen, pero en el tiempo de la prueba se apartan.

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Lucas 8:13
37 Referencias Cruzadas  

Cuando decís: '¿Cómo acosarlo? ¿Qué pretexto encontrar contra él?'.


Malos deseos, trampa de impíos; la raíz de los justos permanece.


Nadie está firme en la maldad, la raíz de los justos no vacilará.


A mí me buscan día a día y les agrada conocer mis caminos, como si fueran gente que la virtud practica y el rito de su Dios no hubiesen abandonado. Me preguntan por las leyes justas, la vecindad de su Dios les agrada.


Tú eres para ellos como una canción de amor, graciosamente cantada, con acompañamiento de buena música. Escuchan tus palabras, pero no hay quien las cumpla.


¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy a hacer contigo, Judá? ¡Vuestro amor es como nube mañanera, como rocío matinal, que pasa!


pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto.


Los de a lo largo del camino son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la palabra, no sea que crean y se salven.


Lo que cayó entre los abrojos son los que han oído, pero las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida les van sofocando y no llegan a madurez.


Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto.


Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden.


Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz.


Aunque tenga el don de profecía, y conozca todos los misterios y toda la ciencia; aunque tenga plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.


por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué... Si no, ¡habríais creído en vano!


¡Gálatas insensatos! ¿Quién os ha fascinado a vosotros, a cuyos ojos ha sido presentado Jesucristo crucificado?


¿Habéis pasado en vano por tales experiencias? ¡Pues bien en vano sería!


que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor,


con tal que permanezcáis sólidamente cimentados en la fe, firmes e inconmovibles en la esperanza del Evangelio que oísteis, que ha sido proclamado a toda criatura bajo el cielo y del que yo, Pablo, he llegado a ser ministro.


arraigados y edificados en él; apoyados en la fe, tal como se os enseñó, rebosando en agradecimiento.


Por lo cual también yo, no pudiendo soportar ya más, le envié para tener noticias de vuestra fe, no fuera que el Tentador os hubiera tentado y que nuestro trabajo quedara reducido a nada.


conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe;


Pero nosotros no somos cobardes para perdición, sino hombres de fe para la salvación del alma.


Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.


Porque si, después de haberse alejado de la impureza del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, se enredan nuevamente en ella y son vencidos, su postrera situación resulta peor que la primera.


Les ha sucedido lo de aquel proverbio tan cierto: 'el perro vuelve a su vómito' y 'la puerca lavada, a revolcarse en el cieno'.


Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Pues si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Así se ha puesto de manifiesto que no todos son de los nuestros.


Éstos son una mancha cuando banquetean desvergonzadamente en vuestros ágapes y se apacientan a sí mismos; son nubes sin agua zarandeadas por el viento, árboles de otoño sin frutos, dos veces muertos, arrancados de raíz;


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