Hai (heb. Ay, “montón de piedras [escombros]” o “ruinas”)
Ciudad cananea en la vecindad de Betel (Jos 7:2; 12:9). Abraham levantó su tienda entre Betel y Hai (Gén 12:8; 13:3). Con una posible ubicación al Este de Betel en Cisjordania en el sitio llamado Al-Tal. Su ejército derrotó a un destacamento israelita enviado contra el lugar desde Jericó, como resultado de la maldición de Acán sobre el pueblo (Jos 7:2-5). Después que se eliminó la causa, se la atacó de nuevo, y la ciudad y sus habitantes fueron completamente destruidos (Jos 8:1-29).
En su acrópolis se encontró un templo y otros edificios públicos que contenían mucha cerámica y otros materiales, entre los que había vasijas de alabastro importadas de Egipto. Después de la destrucción de la ciudad, permaneció en ruinas y deshabitado por más de mil años, hasta que se fundó una aldea sin muros de aproximadamente una hectárea cerca de la acrópolis. Esta aldea fue destruida y poco después reconstruida.
Cuando Adonisedec rey de Jerusalén oyó que Josué había tomado a Hai, y que la había asolado (como había hecho a Jericó y a su rey, así hizo a Hai y a su rey), y que los moradores de Gabaón habían hecho paz con los israelitas, y que estaban entre ellos, Josué 10:1
Según el Libro de Josué, los israelitas al haber terminado de tomar Jericó, entre ellos había un pecador de nombre Acán, Josué, decidió seguir avanzando en territorio cananeo, por lo cual envió espías a la ciudad de Hai. Los espías fueron, y recomendaron a Josué no enviar a todo el pueblo, ya que estos dijeron:
"No es necesario que todo el pueblo vaya a la batalla. Dos o tres mil soldados serán suficientes para que tomemos Hai. Esa población tiene muy pocos hombres y no hay necesidad de cansar a todo el pueblo“
Josué aceptó el consejo, enviando solo a esa cantidad de tropas a la ciudad, donde fueron derrotados sufriendo treinta y seis bajas en total, Josué y el pueblo se lamentaron de esta derrota, pidiendo a Dios una señal de que habían hecho mal, Yahweh entonces le comentó de que el pueblo había pecado contra él, por lo que Josué decidió expiar la ira de Dios, buscando al culpable que cayó en Acán.
Una vez aplacada la ira de Dios, Josué dio órdenes para que se tendiera una emboscada para acabar con Hai, los israelitas
Abraham instaló su tienda en Hai cuando viajaba para Egipto (Génesis 12:8) y nuevamente a su regreso (Génesis 13:3), que es el tiempo durante el cual erigió un altar en la localidad.
Es interesante notar que los habitantes de Hai, así como los de otras ciudades cananeas (Siquem, Betel, Jerusalén), no estorbaron a Abraham en su peregrinaje por la región montañosa de la tierra de Canaán. Bien puede ser que Abraham se haya reunido con los representantes de esas ciudades y que haya convencido a sus reyes de sus intenciones pacíficas. O puede que haya representado un frente tan fuerte con su considerable séquito que se anticiparía a cualquier movimiento cananeo en su contra.
Hai tiene un lugar prominente en el relato de la conquista, donde se le describe como sitio adyacente a Bet-aven (Josué 7:2). Fue la siguiente ubicación en ser ocupada después de Jericó, pero su conquista se dificultó debido a un lamentable incidente.
El pueblo de Israel, dirigido por Josué, entró en Canaán, la Tierra Prometida, con el mandamiento de expulsar a sus ocupantes y reclamarla como su herencia. Jericó fue conquistada con facilidad a través de la intervención divina, pero a pesar de su pequeñez, Hai, la segunda ciudad en enfrentarlos, resistió el primer ataque israelita contra ella. Este revés se atribuyó al pecado de Acán, un soldado del ejército israelita cuya codicia le llevó a apropiarse de parte del botín de Jericó, que había sido consagrado a Jehová. Debido a que, por convenio, todo el ejército de Josué debía mantenerse digno delante de Dios para mantenerse victorioso, el pecado de Acán representó un serio revés.
Después de resolver el problema de dignidad ocasionado por Acán, los israelitas atacaron a Hai por segunda vez y la derrotaron sin problemas. Josué capturó al rey, lo ejecutó y quemó la ciudad, dejándola como un montón de ruinas (Josué 10:1). La caída de Hai permitió a los israelitas penetrar con profundidad en el interior de Canaán, donde rápidamente se establecieron.
Después de que la ciudad de Hai fue reconstruida y reocupada durante la monarquía del período del Reino Unido (o sea, bajo Saúl, David y Salomón), parece haber sido conocida con varios nombres. La Biblia la señala como:
Entonces Josué los envió; y ellos se fueron a la emboscada, y se pusieron entre Bet-el y Hai, al occidente de Hai; y Josué se quedó aquella noche en medio del pueblo.
Cuando Adonisedec rey de Jerusalén oyó que Josué había tomado a Hai, y que la había asolado (como había hecho a Jericó y a su rey, así hizo a Hai y a su rey), y que los moradores de Gabaón habían hecho paz con los israelitas, y que estaban entre ellos,
Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai,
Los varones de Bet-el y Hai, doscientos veintitrés.
Y no quedó hombre en Hai ni en Bet-el, que no saliera tras de Israel; y por seguir a Israel dejaron la ciudad abierta.
Las excavaciones hechas en Ai entre 1933 y 1935, descubrieron un templo del tercer milenio a. C. Los eventos bíblicos en Ai, son asignados al período entre los años 1400 y 1200 a. C., que es cuando según como las evidencias indican, la localidad en realidad no estaba ocupada. En el folclor inicial, se pudo haber identificado al pueblo cananeo que se hallaba debajo de Betel, con las ruinas cercanas de Al-Tall.8 Por su parte, algunos eruditos han sugerido que la descripción bíblica de Hai, cuyo nombre hebreo הָעַי significa "la ruina", parece implicar que en realidad era un asentamiento en ruinas en el momento de la conquista israelita. En esa línea, se ha propuesto que Ai pudo haber sido destruida por Josué en un ataque contra el pueblo cananeo que vivía en las ruinas de la ciudad anterior de la Edad del Bronce Medio.
Los eruditos están de acuerdo casi unánimemente en que el Libro de Josué tiene poco valor histórico. La historia de la conquista representa la propaganda nacionalista del Reino de Judá y sus reclamos sobre el territorio del Reino de Israel después del 722 a. C. y que esos capítulos se incorporaron más tarde a una forma temprana de Josué probablemente escrita a finales del reinado del rey Josías.
(reinó entre 640 y 609 a. C.), y el libro se revisó y completó después de la caída de Jerusalén ante los babilonios en 586, y posiblemente después del regreso del exilio babilónico en 538
Los reyes Amorreos de Gabaón al escuchar la noticia de la caída de Hai, sintieron miedo por lo que decidieron hacer una alianza con los israelitas, que tendría como respuesta un ejercitó de cinco reyes amorreos liderados por Adonisedec, para acabar con gabaonitas y hebreos por igual.
Las referencias bíblicas coinciden en posicionar al pueblo de Hai justamente al este de Betel (actual Baytīn), en Cisjordania en el sitio llamado Al-Tall de principios de la Edad del Bronce.
(heb., ’ay, ruina). Ciudad de Palestina central, al este de Betel, también llamada Ayat (Génesis 12:8) «Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová». Hai figura con más prominencia en el relato de la conquista de la tierra; fue la segunda ciudad cananea tomada por Josué e Israel (Josué 7-8). El primer ataque contra Hai fracasó por el pecado de Acán; pero el segundo ataque tuvo éxito y resultó en la destrucción total de la ciudad y sus habitantes.