1 Venid, volvamos a Yahveh: él nos desgarró, pero él nos curará; él nos hirió, pero él nos vendará. 2 Dentro de dos días nos dará la vida, al tercer día nos levantará y viviremos en su presencia. 3 Conozcamos, tratemos de conocer a Yahveh: su venida es cierta como la aurora; vendrá a nosotros como lluvia de otoño, como lluvia de primavera que riega la tierra. 4 ¿Qué debo hacer por ti, Efraín? ¿Qué debo hacer por ti, Judá? Vuestro amor es como nube matinal, como rocío que temprano se disipa. 5 Por eso los herí por medio de los profetas, los maté con las palabras de mi boca, y mi juicio apareció como la luz. 6 Porque amor quiero yo y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos. 7 Pero ellos en Adam violaron la alianza, allí me traicionaron. 8 Galaad es ciudad de malhechores, manchada con huellas de sangre. 9 Como una emboscada de bandidos, así es la horda de los sacerdotes: asesinan en el camino de Siquén realmente es infame su conducta. 10 Cosas horribles he visto en Betel: allí se prostituye Efraín, se contamina Israel. 11 También para ti, Judá, tengo preparada una cosecha. Cuando yo cambiaba la suerte de mi pueblo, |
Copyright © Serafín de Ausejo 1975.