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Jueces 4:17 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Sísara huyó a pie hasta la carpa de Jael, la esposa de Héber, porque el rey Jabín era amigo de la familia de Héber.

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Biblia Reina Valera 1960

Y Sísara huyó a pie a la tienda de Jael mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín rey de Hazor y la casa de Heber ceneo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Mientras tanto, Sísara corrió hasta la carpa de Jael, la esposa de Heber, el ceneo, porque la familia de Heber tenía amistad con el rey Jabín, de Hazor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Sísera había huido a pie hasta la tienda de Yael, mujer de Jeber el quenita, porque reinaba la paz entre Yabin, rey de Hasor, y Jeber el quenita.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Sísara, pues, había huido a pie hasta la tienda de Jael, mujer de Heber ceneo, porque había paz entre Yabín rey de Hazor y la casa de Heber ceneo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Sísara huyó a pie hacia la tienda de Yael, esposa de Jéber, el quenita, pues había paz entre Yabin, rey de Jasor y la casa de Jéber, el quenita.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y Sísara huyó a pie a la tienda de Jael, esposa de Heber cineo; porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Heber el cineo.

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Otras versiones



Jueces 4:17
14 Referencias Cruzadas  

Pero Dios castigó a esos malvados y los hizo perderse por desiertos sin caminos.


22 (23) ¡Haz que sus fiestas y banquetes se conviertan en una trampa para ellos!


El orgulloso será humillado, y el humilde será alabado.


¡No pueden vivir en paz!” »Les juro que así es».


¡hasta los más valientes huirán desnudos ese día! Les juro que así será.


Barac, mientras tanto, persiguió a los soldados y a los carros hasta Haróset-goím. Aquel día murieron todos los soldados de Sísara. Ni uno solo quedó con vida.


Jael salió a recibirlo y le dijo: «Pase por aquí, señor. No tenga miedo». Entonces él entró en la carpa, y ella lo escondió detrás de una cortina.


»¡Bendita seas Jael, esposa de Héber el quenita! ¡Bendita entre todas las mujeres de Israel!


»En la época de Samgar y de Jael, eran muy peligrosos los caminos, la gente andaba por veredas angostas;