Entonces los mensajeros de los fariseos le dijeron a Juan: —Si tú no eres el Mesías, ni Elías ni el profeta, ¿por qué bautizas?
Y los que habían sido enviados eran de los fariseos.
Entonces los fariseos que habían sido enviados
Los enviados eran del grupo de los fariseos,
(Y los enviados eran de los fariseos.)
Los enviados eran de los fariseos.
Cuando Jesús salió de esa casa, los maestros de la Ley y los fariseos comenzaron a seguirlo, y a hacerle muchas preguntas,
A los fariseos les gustaba mucho el dinero. Por eso, cuando escucharon todo lo que Jesús decía, se burlaron de él.
Pero los fariseos y los maestros de la Ley no quisieron obedecer a Dios, ni tampoco quisieron que Juan los bautizara.
Juan les hizo recordar: —Yo soy el que grita en el desierto: “Prepárenle el camino al Señor”.
Los saduceos dicen que los muertos no pueden volver a vivir, y que no existen los ángeles ni los espíritus. Pero los fariseos sí creen en todo eso.
Siempre he sido un fariseo. Si ellos quisieran, podrían asegurarlo, pues lo saben. »Los fariseos somos el grupo más exigente de nuestra religión.