Entonces el pueblo descansó el día séptimo.
Así el pueblo reposó el séptimo día.
Así que la gente no recogió alimento el día séptimo.
El pueblo, entonces, observó el descanso el día séptimo.
Y reposó el pueblo el séptimo día.
Y descansó el pueblo el día séptimo.
Si el día sexto les doy el doble de pan, es para que descansen el día séptimo. En ese día, nadie debe salir de su casa».
El pan que recogían era blanco como las semillas del cilantro, y dulce como el pan con miel. Los israelitas lo llamaron «maná».
Pero todavía esperamos el día en que nosotros, el pueblo de Dios, recibiremos el descanso que Dios nos ha prometido.