Me hiciste conocer las sendas de la vida; me colmarás de gozo con la vista de tu divino rostro; en tu diestra se hallan delicias eternas.
Salmos 4:8 - Biblia Torres Amat 1825 Mas yo, Dios mío, dormiré en paz, y descansaré en tus promesas: Porque tú, ¡Oh Señor!, sólo tú has asegurado mi esperanza. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. Biblia Nueva Traducción Viviente En paz me acostaré y dormiré, porque solo tú, oh Señor, me mantendrás a salvo. Biblia Católica (Latinoamericana) En paz me acuesto y en seguida me duermo,
pues tú sólo, Señor, me das seguridad. La Biblia Textual 3a Edicion En paz me acostaré y asimismo dormiré, Porque sólo Tú, YHVH, me haces vivir confiado. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Tu produces en mí más alegría que la suya, cuando abundan en su trigo y en su mosto. Biblia Reina Valera Gómez (2023) En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir seguro. |
Me hiciste conocer las sendas de la vida; me colmarás de gozo con la vista de tu divino rostro; en tu diestra se hallan delicias eternas.
Yo me dormí, y me entregué a un profundo sueño; y me levanté, porque el Señor me tomó bajo su amparo.
Multiplicaste la nación; mas no aumentaste la alegría. Sin embargo, se alegrarán algún día delante de ti, como los que se alegran en la siega, o como se huelgan los vencedores con el botín que cogieron, al repartirse los despojos.
Y haré con ellas alianza de paz; y exterminaré de la tierra o país las bestias malignas; y aquellos que habitan en los desiertos dormirán sosegadamente en medio de los bosques.
Y en aquel día pondré yo paz entre ellos, y las bestias del campo, y las aves del cielo, y los reptiles de la tierra; y quebrantaré en el país los arcos y las espadas, y haré cesar las guerras, y que ellos duerman con toda seguridad.
Y con tanta abundancia que la trilla de las mieses alcanzará la vendimia y la vendimia la sementera; y comeréis vuestro pan en hartura y habitaréis en vuestra tierra sin temor ninguno.
Pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que os ha de dar el Señor Dios vuestro, donde libres de todos los enemigos del contorno tengáis descanso, y habitéis sin temor alguno.
Por lo cual consolaos mutuamente, y edificaos los unos a los otros, como ya lo hacéis.
Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos, que mueren en el Señor. Ya desde ahora, dice el Espíritu, que descansen de sus trabajos, puesto que sus obras los van acompañando.