¿Por qué no quitas mis pecados y haces que pase mi iniquidad? Porque en breve me acostaré en el polvo, Me buscarás, pero no existiré.
Salmos 69:17 - La Biblia Textual 3a Edicion No escondas tu rostro de tu siervo, Porque estoy en angustia, Apresúrate a responderme. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 No escondas de tu siervo tu rostro, Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. Biblia Nueva Traducción Viviente No te escondas de tu siervo; contéstame rápido, ¡porque estoy en graves dificultades! Biblia Católica (Latinoamericana) No escondas a tu siervo tu rostro, me siento angustiado, respóndeme pronto. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Respóndeme, Señor, según la delicia de tu gracia, y por tu gran compasión, retórnate hacia mí. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y no escondas tu rostro de tu siervo; porque estoy angustiado; apresúrate a escucharme. Biblia Traducción en Lenguaje Actual 17 (18) No me des la espalda, pues estoy en problemas; ¡date prisa! |
¿Por qué no quitas mis pecados y haces que pase mi iniquidad? Porque en breve me acostaré en el polvo, Me buscarás, pero no existiré.
¡No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia! ¡Inclina a mí tu oído! ¡Respóndeme pronto el día en que te invoco!
Al director del coro. Salmo de David. ¿Hasta cuándo, YHVH? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
Oh YHVH, respóndeme pronto, porque mi espíritu desfallece, No escondas de mí tu rostro, De modo que yo sea como los que bajan al sepulcro.
Porque no menospreció ni rechazó el dolor del afligido, Ni de él ocultó su rostro, Sino que cuando clamó a Él, lo escuchó.
No escondas tu rostro de mí, Ni rechaces con ira a tu siervo. Has sido mi ayuda, no me dejes ni me desampares, Oh Dios de mi salvación.
¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de la aflicción, Y de la opresión nuestra?
Los que pronunciaron mis labios, Los que habló mi boca cuando estaba angustiado.
Al director del coro. De David. En conmemoración. ¡Oh ’Elohim, ven a librarme! ¡Apresúrate YHVH a socorrerme!
y les dice: Una tristeza mortal está sobrecogiendo° mi alma. ¡Quedaos aquí y velad conmigo!
y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó° con gran voz, diciendo: Eli, Eli ¿lema° sabajtani? (Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me desamparaste?)°