Y en segundo lugar, ¿a quién debería yo servir? ¿Acaso no estaré en presencia de su hijo? Como he servido delante de tu padre, así estaré delante de ti.
Salmos 55:21 - La Biblia Textual 3a Edicion Su boca fue más blanda que la mantequilla, Pero en su corazón había guerra; Más suaves que el aceite fueron sus palabras, Pero eran puñales. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla, Pero guerra hay en su corazón; Suaviza sus palabras más que el aceite, Mas ellas son espadas desnudas. Biblia Nueva Traducción Viviente Sus palabras son tan suaves como la mantequilla, pero en su corazón hay guerra. Sus palabras son tan relajantes como una loción, ¡pero por debajo son dagas! Biblia Católica (Latinoamericana) su boca es más untuosa que una crema
pero su corazón es agresivo;
sus palabras, más suaves que el aceite,
son espadas desenvainadas. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Ponen su mano en los amigos y violan la alianza; Biblia Reina Valera Gómez (2023) Las palabras de su boca fueron más blandas que mantequilla, pero guerra había en su corazón; suavizó sus palabras más que el aceite, mas ellas fueron espadas desenvainadas. Biblia Traducción en Lenguaje Actual 21 (22) Dentro de ellos solo piensan en pelear. Sus palabras son amables y suaves como la mantequilla; ¡son más suaves que el aceite, pero más cortantes que un cuchillo! |
Y en segundo lugar, ¿a quién debería yo servir? ¿Acaso no estaré en presencia de su hijo? Como he servido delante de tu padre, así estaré delante de ti.
Hablan falsedades, cada uno a su prójimo, Hablan con labios lisonjeros y doblez de corazón.
No me arrastres junto con los impíos, con los que hacen iniquidad, Los cuales hablan de paz con su prójimo, Mientras albergan el mal en sus corazones.
Mi alma está en medio de leones, Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan fuego, Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua espada aguda.
He aquí, se jactan con su boca, Y en sus labios hay puñales, y dicen: ¿Quién nos oye?
Sólo consultan para derribarlo de su eminencia Se deleitan en la mentira; Bendicen con su boca, pero maldicen en su corazón. Selah
Hay quien profiere palabras como estocadas, Pero la lengua de los sabios es medicina.
Respondiendo entonces Judas (el que lo entregaba), dijo: ¿Acaso soy yo, Rabbí?° Le dice: Tú lo has dicho.°
Y durante la cena, cuando el diablo ya había puesto en el corazón de Judas, hijo° de Simón Iscariote, que lo entregara,
Y ordenó Saúl a sus siervos: Hablad discretamente a David, y decidle: He aquí el rey se complace en ti, y todos sus siervos te aman. ¡Hazte pues yerno del rey!