Y habiendo consultado con el pueblo, designó a algunos que, vestidos con ornamentos sagrados, cantaran y alabaran a YHVH al frente del ejército, diciendo: ¡Alabad a YHVH, porque para siempre es su misericordia!
Salmos 18:4 - La Biblia Textual 3a Edicion Me rodearon los lazos de la Muerte, Sentí el espanto de los torrentes de Belial. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Me rodearon ligaduras de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron. Biblia Nueva Traducción Viviente Me enredaron las cuerdas de la muerte; me arrasó una inundación devastadora. Biblia Católica (Latinoamericana) Las aguas de la muerte me envolvían, los torrentes devastadores me aterraban;' Biblia Serafín de Ausejo 1975 Yo clamo al Señor, el adorable, y de mis enemigos seré salvo. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Me rodearon los dolores de la muerte, y torrentes de hombres perversos me atemorizaron. Biblia Traducción en Lenguaje Actual 4 (5) Hubo una vez en que la muerte quiso atraparme entre sus lazos, fui arrastrado por una corriente que todo lo destruía. |
Y habiendo consultado con el pueblo, designó a algunos que, vestidos con ornamentos sagrados, cantaran y alabaran a YHVH al frente del ejército, diciendo: ¡Alabad a YHVH, porque para siempre es su misericordia!
Y cuando comenzaron a entonar los cánticos de alabanza,° YHVH puso emboscadas° contra los hijos de Amón, de Moab y del monte Seir, que venían contra Judá, y fueron derrotados;
Me rodearon los lazos de la Muerte, Me atraparon los terrores del Seol, Angustia y dolor había yo hallado.
Entonces nos habrían anegado las aguas, Y el torrente nos llegaría al cuello;
Perros me han rodeado, Me ha cercado cuadrilla de malignos, Horadaron° mis manos y mis pies;
Estarán consternados; Los sobrecogerán dolores y espasmos, Se retorcerán cual parturienta, Se mirarán atónitos unos a otros,° Sus rostros serán rostros llameantes.
Aún estaba hablando, cuando he aquí llegó Judas, uno de los doce, y con él mucha gente de parte de los principales sacerdotes y ancianos del pueblo, con espadas y garrotes.
En aquella hora Jesús dijo a las turbas: ¿Como contra un bandido salisteis a prenderme con espadas y garrotes? Cada día° me sentaba para enseñar en el templo,° y no me prendisteis.
Así que, toda la ciudad se alborotó, y se agolpó el pueblo; y prendiendo a Pablo, lo arrastraron fuera del templo, y cerraron inmediatamente las puertas.
Pero tuvimos en nosotros mismos la respuesta de la muerte, para que no estemos confiados en nosotros mismos, sino en Dios, que resucita a los muertos;