¿No está con vosotros YHVH vuestro Dios, el cual os ha dado paz por todas partes? Por cuanto Él ha entregado en mi mano a los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sometida delante de YHVH y delante de su pueblo.
Salmos 18:39 - La Biblia Textual 3a Edicion Me ceñiste de valor para la guerra, Doblegaste a los que me resistían. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; Has humillado a mis enemigos debajo de mí. Biblia Nueva Traducción Viviente Me has armado de fuerza para la batalla; has sometido a mis enemigos debajo de mis pies. Biblia Católica (Latinoamericana) Me revistes de fuerza en el combate, y doblegas ante mí a mis agresores. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Lo batiré, y no podrá ya más erguirse, lo hundiré bajo mis plantas. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Pues me ceñiste de fuerza para la batalla; has sometido bajo mis pies a los que se levantaron contra mí. Biblia Traducción en Lenguaje Actual 39 (40) Tú me llenaste de valor para entrar en combate; tú hiciste que los rebeldes cayeran derrotados a mis pies. |
¿No está con vosotros YHVH vuestro Dios, el cual os ha dado paz por todas partes? Por cuanto Él ha entregado en mi mano a los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sometida delante de YHVH y delante de su pueblo.
t Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán declarados culpables.
Decid a ’Elohim: ¡Cuán admirables son tus obras! Por la grandeza de tu poder, se someterán a ti tus enemigos.
Pero el que peca contra mí, defrauda su propia alma; Todos los que me aborrecen aman la Muerte.
Así dice YHVH: El fruto de Egipto, La ganancia de Etiopía, Y los sabeos, hombres de gran estatura, A ti pasarán, tuyos serán, tras de ti marcharán, Irán cargados de cadenas, Se inclinarán ante ti, y suplicarán: En verdad ’Elohim está contigo, Y no existe ningún otro, ningún otro dios.
Somos empujados con un yugo sobre nuestra cerviz, Estamos cansados, pero para nosotros no hay descanso.
y sometió todas las cosas debajo de sus pies,° y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
el cual transfigurará el cuerpo de la humillación nuestra para que sea semejante° al cuerpo de la gloria suya, según la eficacia del poder con el cual Él también puede someter a sí mismo todas las cosas.