Jamás me olvidaré de tus preceptos, Porque con ellos me has vivificado.
Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, Porque con ellos me has vivificado.
Jamás olvidaré tus mandamientos, pues por medio de ellos me diste vida.
Jamás olvidaré tus ordenanzas pues por ellas me haces revivir.
Jamás me olvidaré de tus decretos, pues por ellos me das vida.
Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado.
Jamás me olvido de tu palabra, pues ella me da vida.
Me deleitaré en tus estatutos, No me olvidaré de tu palabra.
d Postrada en el polvo está el alma mía, Vivifícame conforme a tu palabra.
Ella ha sido mi consuelo en mi aflicción, Porque tu promesa me ha dado vida.
El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha nada. Las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida.
habiendo sido reengendrados, no de una simiente corruptible, sino incorruptible, por medio de la palabra de Dios, que vive y permanece.°