Me deleitaré en tus mandamientos, los cuales amo.
Y me regocijaré en tus mandamientos, Los cuales he amado.
¡Cuánto me deleito en tus mandatos! ¡Cómo los amo!
Me he deleitado en tus mandamientos, a los que amaba mucho.
Yo me complazco en tus preceptos y les tengo afección.
Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales he amado.
Yo amo y deseo tu palabra, pues me llena de alegría.
¡Aleluya! a ¡Oh, las bienaventuranzas del hombre que teme a YHVH, b Y en sus mandamientos se deleita en gran manera!
s Aborrezco a los de doble ánimo,° Pero amo tu Ley.
Apartaste como escorias a todos los malvados de la tierra, Por eso amo tus testimonios.
Por eso amo tus mandamientos Más que el oro más puro.
Tu palabra es en extremo pura, Y tu siervo la ama.
¡Mira cuánto amo tus preceptos! ¡Vivifícame, oh YHVH, conforme a tu misericordia!
Me deleitaré en tus estatutos, No me olvidaré de tu palabra.
Aborrezco y abomino la mentira; Amo tu Ley.
Mi alma guarda tus testimonios, Y los ama intensamente.
Anhelo tu salvación, oh YHVH, Y tu Ley es mi delicia.
Sí, yo me deleito en tus testimonios, Porque ellos son mis consejeros.°
Alzaré mis manos hacia tus preceptos, los cuales amo, Y meditaré en tus estatutos.
m ¡Oh, cuánto amo yo tu Ley! ¡Todo el día es ella mi meditación!
Les dice Jesús: Mi comida es que Yo haga la voluntad del que me envió y termine su obra.
De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento, santo, justo y bueno.
Y si lo que no quiero, eso hago, apruebo que la ley es buena.°
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios,
Considerad° entre vosotros lo que hubo también en Jesús el Mesías,
Porque para esto fuisteis llamados, pues también el Mesías padeció por vosotros,° dejándoos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.