Pero al llegar al monte ante el varón de Dios, ella se aferró a sus pies. Y Giezi se acercó para apartarla, pero el varón de Dios dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y YHVH me lo ha ocultado, y no me lo ha declarado.
Salmos 109:22 - La Biblia Textual 3a Edicion Porque yo estoy afligido y necesitado, Y mi corazón está herido dentro de mí. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Porque yo estoy afligido y necesitado, Y mi corazón está herido dentro de mí. Biblia Nueva Traducción Viviente Pues soy pobre y estoy necesitado, y mi corazón está lleno de dolor. Biblia Católica (Latinoamericana) Porque soy pobre y desdichado, herido está mi corazón dentro de mí, Biblia Serafín de Ausejo 1975 Yo soy humilde y pobre y en mí mi corazón sufre tortura. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Porque yo estoy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Yo soy pobre y humilde, y es muy grande mi dolor. |
Pero al llegar al monte ante el varón de Dios, ella se aferró a sus pies. Y Giezi se acercó para apartarla, pero el varón de Dios dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y YHVH me lo ha ocultado, y no me lo ha declarado.
Porque en mí están clavadas° las saetas de ’El-Shadday, Y mi espíritu sorbe su veneno, Y los terrores de Dios se alistan contra mí en orden de batalla.
Mi corazón herido se agosta como la hierba, Y aun de comer mi pan me olvido.
Por cuanto no se acordó de hacer misericordia, Sino que persiguió al hombre afligido y menesteroso, Al quebrantado de corazón, para darle muerte.
Pero yo soy gusano y no hombre, Oprobio de los hombres y despreciado del pueblo.
Aunque estoy afligido y necesitado, Adonay se acordará de mí. Tú eres mi ayuda y mi libertador; ¡Dios mío no te tardes!
Oración de David. ¡Oh YHVH, inclina tu oído y respóndeme! Porque estoy afligido y menesteroso.
Despreciado y desechado entre los hombres, Varón de dolores, experimentado en quebranto, Escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y lo tuvimos por nada.
Jesús le dice: Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
Ahora está turbada mi alma. ¿Y qué diré?° ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas por esto mismo llegué a esta hora.
Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesús, el Mesías, que siendo rico, se hizo pobre por amor a vosotros, para que vosotros fuerais enriquecidos con su pobreza.