Y todo esto aconteció para que se cumpliera lo dicho por el Señor mediante el profeta, cuando dice:
Romanos 1:2 - La Biblia Textual 3a Edicion (que Él había prometido de antemano por medio de sus profetas en las santas Escrituras, Más versionesBiblia Reina Valera 1960 que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, Biblia Nueva Traducción Viviente Dios prometió esa Buena Noticia hace tiempo por medio de sus profetas en las sagradas Escrituras. Biblia Católica (Latinoamericana) Esta Buena Nueva
anunciada de antemano por sus profetas en las Santas Escrituras Biblia Serafín de Ausejo 1975 que previamente había prometido, por medio de sus profetas, en las Sagradas Escrituras, Biblia Reina Valera Gómez (2023) que Él había prometido antes por sus profetas en las Santas Escrituras, Biblia Traducción en Lenguaje Actual Dios había prometido enviarnos a su Hijo. Así lo habían anunciado sus profetas en la Biblia. Esas buenas noticias nos dicen que su hijo Jesucristo vino al mundo como descendiente del rey David. Jesucristo murió, pero Dios lo resucitó por el poder de su Espíritu, y con eso demostró que Jesucristo es el poderoso Hijo de Dios. |
Y todo esto aconteció para que se cumpliera lo dicho por el Señor mediante el profeta, cuando dice:
(Como habló por boca de sus santos profetas, Desde el principio del mundo°),
De Éste° dan testimonio todos los profetas: Todo el que cree en Él, recibe° el perdón de pecados por medio de su nombre.
Nosotros también os traemos las buenas nuevas de la promesa que fue hecha a los padres,
Y ahora, se me juzga por la esperanza de la promesa que Dios hizo a nuestros padres,
pero que ahora ha sido manifestado, y por medio de las Escrituras Proféticas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe,
Muchas, en todos los sentidos. Primero, ciertamente en que les fueron encomendados los oráculos de Dios.
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y los profetas:
acerca de la esperanza de la vida eterna, que Dios, que no puede mentir, había prometido desde antes del principio de los siglos,