Tus ojos desearán la mujer ajena, Y tu corazón hablará cosas perversas,
Tus ojos mirarán cosas extrañas, Y tu corazón hablará perversidades.
Tendrás alucinaciones y dirás disparates.
Ya no sabrás lo que ves y te pondrás a decir estupideces.
Tus ojos verán cosas extrañas, tu corazón mascullará insensateces;
Tus ojos mirarán a la mujer extraña, y tu corazón proferirá perversidades.
Si las bebes, verás cosas raras y te vendrán las ideas más tontas.
Los que se sientan a la puerta murmuran de mí, Y he venido a ser copla de borrachos.°
Para librarte del camino malo; Del hombre que habla cosas perversas,
El vino es pendenciero, alborotador el licor: El que se tambalea con ellos no es sabio.
Y serás como el que está acostado en alta mar, Como el que duerme en el cabo de un mástil,
No sea que bebiendo, olviden lo instituido, Y perviertan el derecho de los afligidos.
Y apurando el vino, alababan a los dioses de oro y de plata, de bronce y de hierro, de piedra y madera,
En el día° de nuestro rey, al calor del vino, Los príncipes lo contaminaron,° Y él extendió su mano a los escarnecedores,