¡Ni su propia presa asará el indolente! ¡Precioso tesoro del hombre es la diligencia!
El indolente ni aun asará lo que ha cazado; Pero haber precioso del hombre es la diligencia.
Los perezosos ni siquiera cocinan la presa que han atrapado, pero los diligentes aprovechan todo lo que encuentran.
Para el flojo no hay asado de caza; ser activo, es el secreto de la riqueza.
La pereza no levanta caza; tesoro del hombre es la diligencia.
El indolente no asará su caza; mas haber precioso del hombre es la diligencia.
El perezoso se queda sin comida; el trabajador la tiene en abundancia.