Muchos días ha estado Israel sin el Dios verdadero, sin sacerdote que instruya, y sin Ley,
Oseas 4:6 - La Biblia Textual 3a Edicion Perecerá tu patria,° Porque mi pueblo perece por falta de conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, Yo te desecharé de mi sacerdocio.° Por cuanto olvidaste la Ley de tu Dios, También Yo me olvidaré de tus hijos, Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Biblia Nueva Traducción Viviente Mi pueblo está siendo destruido porque no me conoce. Así como ustedes, sacerdotes, se niegan a conocerme, yo me niego a reconocerlos como mis sacerdotes. Ya que olvidaron las leyes de su Dios, me olvidaré de bendecir a sus hijos. Biblia Católica (Latinoamericana) Mi pueblo languidece por falta de conocimiento, y como tú has dejado que se perdiera el conocimiento, yo también haré que pierdas mi sacerdocio. Te has olvidado de mi Ley, y también yo me olvidaré de tus hijos. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Perece mi pueblo por falta de sabiduría. Porque tú has rechazado la sabiduría, yo te rechazaré de mi sacerdocio. Porque tú te has olvidado de la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento. Porque tú desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Biblia Traducción en Lenguaje Actual »Mi pueblo no ha querido reconocerme como su Dios, y por eso se está muriendo. ¡Ni los sacerdotes me reconocen! Por eso no quiero que sigan sirviendo en mi templo. Ya que olvidaron mis mandamientos, yo también me olvidaré de sus hijos. |
Muchos días ha estado Israel sin el Dios verdadero, sin sacerdote que instruya, y sin Ley,
Los labios del justo nutren a muchos, Pero los necios mueren por falta de entendimiento.
El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor, Pero Israel no me conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.
Pues olvidaste a Dios tu Salvador, Y no te acordaste de la Roca de tu fortaleza. Por ello, aunque siembres plantas deleitosas, E injertes vides importadas,
Secándose las ramas, se quiebran; Vienen mujeres y las hacen arder. Porque es un pueblo insensato, Su Hacedor no se apiada, Su Creador no lo compadece.
También éstos se tambalean por el vino Y dan traspiés por el licor; Sacerdotes y profetas se tambalean por el licor, Los aturde el vino, Dan traspiés por el licor, Tambaléanse en la visión, Titubean en la sentencia.
Luego se da el rollo al que no sabe leer, diciendo: Lee ahora esto, Y él responde: No sé leer.
Los opresores de mi pueblo son muchachos,° Y las mujeres° se enseñorean de él. ¡Oh pueblo mío, los que te conducen te hacen errar, Y enmarañan el trazado de tus sendas.
¡Congregaos, y venid! ¡Acercaos a una, sobrevivientes de las naciones! ¡Nada saben los que cargan sus ídolos de madera, Y adoran a un dios que no puede salvar!
Y así mi pueblo, sin darse cuenta, marcha al cautiverio; Sus nobles mueren de hambre, y el vulgo se abrasa de sed.
Los sacerdotes no preguntaban: ¿Dónde está YHVH? Los doctores de la Ley° no me conocían, Los pastores° se rebelaban contra mí, Y los profetas profetizaban en nombre de Baal, Siguiendo a dioses que de nada sirven.
Ciertamente mi pueblo es necio; No me han conocido; Hijos insensatos son, No son entendidos; Expertos para hacer el mal, Pero nada saben de hacer el bien.
¡Oíd ahora esto, pueblo insensato y sin corazón, Que tiene ojos y no ve, Que tiene oídos y no oye!
Y enseñarán a mi pueblo la diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo impuro y lo puro.
Pero en sus pastizales se saciaron, Y una vez repletos, se engrosó su corazón, Y se olvidaron de mí.
La castigaré por los días dedicados a los Baales,° A los cuales les quemaba incienso, Y adornándose con aretes° y gargantillas,° Iba en pos de sus amantes, y se olvidaba de mí, dice YHVH.
¡Oíd el oráculo de YHVH, oh hijos de Israel! Porque YHVH tiene una contienda con los habitantes del país, Por cuanto no hay fidelidad ni misericordia, Ni conocimiento de Dios en la tierra.
° Mi pueblo consulta al leño, y el palo le responde, Porque un espíritu de fornicación° lo ha extraviado, E idolátricamente se han apartado de su Dios.°
Y Yo no visitaré° a vuestras hijas cuando forniquen, Ni a vuestras nueras cuando adulteren, Porque ellos mismos° van con las rameras, Y con las prostitutas del templo° ofrecen sacrificios, Y el pueblo, incauto, va a la ruina.
Sus obras no los dejan volver a su Dios, Porque un espíritu de fornicación está en medio de ellos, Y desconocen° a YHVH.
Porque fidelidad quiero, y no sacrificios, Conocimiento de Dios, y no holocaustos.
Efraín es una paloma ingenua y atolondrada,° Claman a Egipto, acuden a Asiria;
Le socavan su fuerza° los extraños, pero él no se da cuenta; El cabello cano° se esparce en él, pero él no se da cuenta.
¡Emboca el shofar!° ¡Un águila viene contra la familia° de YHVH, Porque violaron mi pacto y transgredieron mi Ley!
Aunque les di las grandezas de mi Ley, Las recibieron como las de un extraño.
Porque Israel ha olvidado a su Hacedor, y edificó palacios, Judá multiplicó ciudades fortificadas; Pero Yo prenderé un fuego a sus ciudades que consumirá sus palacios.
Mi Dios los desechará, porque ellos no lo escucharon, Y andarán errantes entre las naciones.
e Isaí engendró al rey David; y de la de Urías,° David° engendró a Salomón,
Dejadlos, son ciegos guías de ciegos: si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo.°