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Nehemías 4:9 - La Biblia Textual 3a Edicion

Pero nosotros oramos a nuestro Dios, y nos pusimos en guardia contra ellos día y noche.

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Biblia Reina Valera 1960

Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Así que oramos a nuestro Dios y pusimos guardias en la ciudad día y noche para protegernos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Cuando nuestros enemigos supieron que estábamos prevenidos y que Dios había hecho fracasar su plan, volvimos todos a la muralla, cada cual a su trabajo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Cuando nuestros enemigos supieron que estábamos apercibidos y que Dios había desbaratado sus planes, todos nosotros volvimos a la muralla, cada uno a su trabajo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

9 (3) Entonces oramos a Dios y pusimos guardias de día y de noche para protegernos.

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Otras versiones



Nehemías 4:9
15 Referencias Cruzadas  

Y dijo: Ya no se dirá tu nombre Jacob,° sino Israel, porque has luchado con ’Elohim y con los hombres, y has vencido.


Y los de Judá dijeron: Desfallecen ya las fuerzas de los cargadores, y los escombros son muchos, por lo que no seremos capaces de reedificar el muro.


Y nuestros enemigos se decían: Ellos no lo sabrán ni lo verán, hasta que caigamos entre ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra.


Malogra los planes del astuto, Para que fracase su propósito,


YHVH hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra los planes de los pueblos.


Invócame entonces en el día de angustia, Yo te libraré, y tú me honrarás.


Los ojos de YHVH velan por la verdad, Y Él descubre el engaño de los traicioneros.


Velad y orad, para que no entréis en tentación; en verdad, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.


Así que velad en todo tiempo, rogando° tener fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y estar en pie delante del Hijo del Hombre.


Sed sobrios, velad, que vuestro adversario° el diablo anda como león rugiente, buscando a quien devorar.