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Mateo 27:35 - La Biblia Textual 3a Edicion

Y lo crucificaron, y se repartieron sus ropas echando suertes,°

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Después de clavarlo en la cruz, los soldados sortearon su ropa tirando los dados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Allí lo crucificaron y después se repartieron entre ellos la ropa de Jesús, echándola a suertes.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Después de crucificarlo, se repartieron sus vestidos echando suertes;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestiduras, echando suertes; para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Repartieron entre sí mis vestiduras, y sobre mi ropa echaron suertes.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Los soldados clavaron a Jesús en la cruz, y luego hicieron un sorteo para ver quién de ellos se quedaría con su ropa. También colocaron un letrero por encima de la cabeza de Jesús, para explicar por qué lo habían clavado en la cruz. El letrero decía: «Este es Jesús, el Rey de los judíos». Junto con Jesús clavaron también a dos bandidos, y los pusieron uno a su derecha y el otro a su izquierda. Luego, los soldados se sentaron para vigilarlos.

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Otras versiones



Mateo 27:35
10 Referencias Cruzadas  

Perros me han rodeado, Me ha cercado cuadrilla de malignos, Horadaron° mis manos y mis pies;


Repartieron entre sí mis vestiduras, Y sobre mi túnica echan suertes.


Y repartiendo sus vestidos, echaron suertes.°


Y habiendo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos, al ver al Señor, se regocijaron.


Por tanto le dijeron los otros discípulos: Hemos visto al Señor. Pero él les dijo: A menos que vea en sus manos la señal de los clavos, y meta mi dedo en el lugar de los clavos, y meta mi mano en su costado, de ningún modo creeré.


Luego dice a Tomás: Trae acá tu dedo y mira mis manos, y acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.


a éste, entregado por el determinado designio y anticipado conocimiento de Dios,° matasteis por mano de inicuos,° crucificándolo;°


sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesús de Nazaret, el Mesías, a quien vosotros crucificasteis, a quien Dios resucitó de los muertos, por Él este hombre está sano delante de vosotros.