Job 22:24 - La Biblia Textual 3a Edicion Y arrojas al polvo tu tesoro, Y como piedras del arroyo el oro de Ofir, Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Tendrás más oro que tierra, Y como piedras de arroyos oro de Ofir; Biblia Nueva Traducción Viviente Si renuncias a tu codicia del dinero y arrojas tu precioso oro al río, Biblia Católica (Latinoamericana) si estimas el oro como polvo,
y como guijarros los ríos dorados, Biblia Serafín de Ausejo 1975 estimarás el oro como polvo y el ofir como guijarros del torrente, Biblia Reina Valera Gómez (2023) entonces tendrás oro como el polvo, y oro de Ofir como las piedras de los arroyos; Biblia Traducción en Lenguaje Actual Arroja entre las piedras de los ríos todo el oro y la plata que tienes, y tu riqueza será Dios mismo. |
También la flota de Hiram, que había traído oro de Ofir, trajo de Ofir gran cantidad de madera de sándalo y piedras preciosas.
Todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro puro, y todos los objetos de la casa del bosque del Líbano eran de oro fino. Nada era de plata, pues en los días de Salomón ésta no era estimada en absoluto;
Josafat hizo naves como las de Tarsis, para ir a Ofir por oro, pero no llegaron a ir, pues las naves se destrozaron en Ezión-geber.
los cuales fueron a Ofir y tomaron de allí cuatrocientos talentos de oro que llevaron al rey Salomón.
Y el altar de bronce que había hecho Bezaleel ben Uri, hijo de Hur, estaba allí delante del Tabernáculo de YHVH, y Salomón y la congregación fueron a consultar ante él.
Y los siervos de Hiram° y los siervos de Salomón, que habían traído oro de Ofir, también trajeron ricas maderas de sándalo y piedras preciosas.
Y el rey hizo que la plata fuera en Jerusalem como las piedras, y los cedros como los sicómoros que hay en la Sefelá por la abundancia;
Si puse en el oro mi confianza, Y al metal precioso dije: Tú eres° mi esperanza;
Si me complací de mis grandes riquezas, Y de que mi mano hubiera agarrado° mucho,
Hijas de reyes están entre tus nobles. A tu diestra está la novia,° con oro de Ofir.
Haré al mortal más escaso que el oro; Y a la humanidad más que el oro de Ofir,