Y embistió contra Él con erguida cerviz, Con el grueso relieve de su escudo,
Corrió contra él con cuello erguido, Con la espesa barrera de sus escudos.
Con sus fuertes escudos en alto, avanzan insolentes contra él.
Corría contra él con la cabeza gacha, protegiéndose con escudo macizo,
se le enfrentó con el cuello erguido, protegido por su escudo blindado.
Él le acometerá en la cerviz, en lo grueso de las hombreras de sus escudos:
A ti Judá, te alabarán tus hermanos, Tu mano, en la cerviz de tus enemigos, Se postrarán ante ti los hijos de tu padre.
Con todo, en el tiempo de su angustia, este rey Acaz aumentó su infidelidad a YHVH,
Por cuanto extendió su mano contra Dios, Contra ’El-Shadday se comportó con soberbia,
Recubierto su rostro de grosura, Crecidos de grasa los pliegues de sus lomos.
Tranquilo estaba yo, y Él me quebrantó, Sí, me agarró por la cerviz y me hizo trizas, Y me ha puesto por blanco de sus dardos.
Pusiste en fuga a mis enemigos, Y pude destruir a quienes me aborrecían.
Porque ni del oriente ni del occidente, Ni del desierto viene el enaltecimiento,
Pero Faraón respondió: ¿Quién es YHVH, para que yo obedezca su voz y deje ir a Israel? ¡No conozco a YHVH, y tampoco he de soltar a Israel!