Jeremías 31:25 - La Biblia Textual 3a Edicion Saciaré al alma cansada, y satisfaceré a toda alma entristecida. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida. Biblia Nueva Traducción Viviente Pues le he dado descanso al fatigado y al afligido, alegría». Biblia Católica (Latinoamericana) Yo daré de beber al alma agotada y saciaré a la que se desmaya. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Calmaré las gargantas resecas, saciaré las almas hambrientas. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Porque di satisfacción al alma cansada, y sacié toda alma entristecida. Biblia Traducción en Lenguaje Actual A los que tengan hambre les daré de comer, y a los que tengan sed les daré de beber». |
Aquel varón será como abrigo del viento, Como refugio contra la tempestad, Como corrientes de aguas en tierra seca, Como sombra de roca maciza en tierra calurosa.
Los pobres y menesterosos buscan agua, y no la hay, Su lengua está reseca de sed. Yo, YHVH, les responderé; Yo, el Dios de Israel, no los desampararé.
Adonay YHVH me dio lengua de sabios,° Para saber sustentar con palabras al cansado. Cada mañana me despierta, Cada mañana despierta mi oído, para que escuche como discípulo.
Y vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, Afluirán hacia los bienes de YHVH: Al trigo, al vino, y al aceite, A las crías del rebaño y a la vacada; Y su alma será como huerto bien regado, Y nunca más tendrán dolor.
Saciaré el alma de los sacerdotes con grosura, Y mi pueblo será saciado con mi benevolencia, dice YHVH.
Las apacentaré en buenos pastizales, y en los altos montes de Israel estará su aprisco. Allí dormirán en buen redil, y serán apacentadas en pastizales suculentos sobre los montes de Israel.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y agobiados, y Yo os haré descansar.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed° de justicia, porque ellos serán saciados.
pero el que beba del agua que Yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que Yo le daré se hará en él una fuente de agua que brota para vida eterna.
Pero Dios, que consuela a los abatidos, nos consoló con la venida° de Tito.