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Isaías 42:20 - La Biblia Textual 3a Edicion

Mucho mirar, pero no te percatas, Con los oídos abiertos, pero no te enteras.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Ustedes ven y reconocen lo que es correcto, pero se niegan a hacerlo. Escuchan con sus oídos, pero en realidad no prestan atención».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Tú has visto muchas cosas, pero no te has fijado en nada. ¡Tienes los oídos abiertos, pero no oyes!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Has visto muchas cosas y no atiendes, tienes abiertos los oídos y no escuchas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Ha visto muchas cosas, pero no ha prestado atención; tiene abiertos los oídos, pero no ha escuchado nada.

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Otras versiones



Isaías 42:20
20 Referencias Cruzadas  

Aquel que sea sabio y guarde estas cosas, Entenderá la gran misericordia de YHVH.


El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor, Pero Israel no me conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.


Que me buscan de día en día, Y muestran deseos de conocer mis caminos, Como un pueblo que practicara la justicia, Y que no abandonara la Ley de su Dios. Me piden las ordenanzas de justicia, Se complacen en la cercanía de ’Elohim.


Dijo pues: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, pero no entendáis; Ved por cierto, pero no comprendáis.


¿A quiénes tendré que hablar y testificar para que escuchen? He aquí que sus oídos son incircuncisos, Y no pueden escuchar:° He aquí que la palabra de YHVH ha venido a ser un oprobio para ellos; No tienen deleite en ella.


Y vienen a ti en tropel, y se sientan delante de ti como pueblo mío, y escuchan tus palabras, pero no las cumplen, porque con sus bocas hacen halagos, pero sus corazones andan en pos de su avaricia.


Mira, para ellos eres un coplero de amores, de bonita voz y buen tañedor: oyen tus palabras, pero no las cumplen.


que todos los hombres que vieron mi gloria y mis señales que hice en Egipto y en el desierto, y aun así me provocaron ya diez veces y no oyen mi voz,


Por esto les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.


Tú pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú, que predicas que no se hurte, ¿hurtas?


Por tanto, guárdate a ti mismo, y guarda mucho tu alma. No olvides las cosas que vieron tus ojos, ni se aparten de tu corazón en todos los días de tu vida. Las enseñarás a tus hijos y a los hijos de tus hijos.