Así el escultor anima al orfebre, y el que forja a martillo al que bate el yunque, Y dicen: ¡Buena soldadura! Y la aseguran con clavos para que no se mueva.
Isaías 40:20 - La Biblia Textual 3a Edicion El que es muy pobre en la ofrenda, Escoge un leño que no se pudra, Se busca un hábil tallador, Que le talle una estatua que no se mueva. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva. Biblia Nueva Traducción Viviente Y si la gente es demasiado pobre para eso, al menos escogen una madera que no se pudre y un artesano habilidoso ¡para que talle una imagen que no se caiga! Biblia Católica (Latinoamericana) Un hábil escultor busca una palmera escogida
y de allí saca madera que no se pudre
para levantar una estatua bien firme. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Quien tiene poco que ofrecer escoge madera incorruptible, se busca un hábil artesano para erigir un ídolo que se tenga firme. Biblia Reina Valera Gómez (2023) El que está tan empobrecido que no tiene oblación, escoge un árbol que no se pudra; se busca un artífice hábil para que le haga una imagen de talla que no se mueva. |
Así el escultor anima al orfebre, y el que forja a martillo al que bate el yunque, Y dicen: ¡Buena soldadura! Y la aseguran con clavos para que no se mueva.
El artífice en hierro prepara la herramienta y lo° fabrica en las ascuas, lo forma con martillos, lo trabaja con su brazo robusto; luego tiene hambre y se agota, no bebe agua, y desfallece.
Se lo cargan a hombros, lo transportan; Donde lo ponen, allí se queda, No se mueve de su sitio; Por mucho que le clamen, no responde, Ni los libra de la tribulación.
Antes bien, te has ensoberbecido contra el Señor de los cielos, e hiciste traer delante de ti los vasos de su Casa, y tú y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas estáis bebiendo en ellos, y además de esto, diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de piedra y madera, que ni ven, ni oyen, ni saben, pero al Dios en cuya mano está tu aliento, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste.
Y apurando el vino, alababan a los dioses de oro y de plata, de bronce y de hierro, de piedra y madera,