¡Oíd! Los heraldos claman en las calles, Los mensajeros de paz lloran amargamente.
He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente.
Pero ahora tus valientes guerreros lloran en público; tus embajadores de paz lloran con amarga desilusión.
Miren cómo Ariel se queja por la calle y cómo lloran amargamente los embajadores que venían en son de paz.
Mirad, sus heraldos gritan por las calles; los mensajeros de la paz lloran amargamente.
He aquí que sus valientes darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente.
»Nuestros valientes gritan por las calles; nuestros mensajeros de paz lloran amargamente.