Isaías 24:8 - La Biblia Textual 3a Edicion Cesa el júbilo de los panderos, Cesa el bullicio de quienes se divierten, Cesa la armonía del arpa. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa. Biblia Nueva Traducción Viviente Se ha callado el alegre sonido de las panderetas; ya no se escuchan los felices gritos de celebración y las melodiosas cuerdas del arpa están silenciosas. Biblia Católica (Latinoamericana) Ya no tocan los tambores,
ni resuenan las guitarras,
ha cesado el bullicio de la fiesta. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Cesó la alegría de los tambores, acabó el alborozo de los bulliciosos, cesó la diversión de la cítara. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Ya no suenan los alegres tambores y el arpa ha quedado en silencio; ¡se acabó la fiesta! |
Se retirará del campo el gozo y la alegría; No cantarán jubilosos en las viñas, ni pisarán el vino en el lagar, Porque habré hecho cesar los cánticos.
Todo es arpa y salterio, flauta y tamboril, y vino en sus banquetes, Pero no consideran lo que YHVH ha hecho, Ni miran la obra de sus manos.
Por eso el Seol° ensancha sus fauces, y dilata su boca sin medida: Allá bajan nobles y plebeyos, Con su gloria y su alborozo, Y el que se regocijaba en ella.°
Porque así dice YHVH Sebaot, Dios de Israel: He aquí Yo haré cesar en este lugar, en vuestros días y ante vosotros, toda voz de gozo y toda voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia.
Haré desaparecer de entre ellos el grito de gozo y el grito de alegría, el canto del novio y el canto de la novia, el rumor de las piedras de moler,° y la luz de la lámpara.
Y en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem, haré cesar la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, porque esta tierra vendrá a ser una desolación.
Haré cesar el estrépito de tus canciones, Y no se oirá más el son de tus cítaras.
En Edén, en el huerto de Dios estuviste. De toda piedra preciosa era tu vestidura: De cornerina, topacio, jaspe y crisólito, De berilo y ónice; zafiro y carbunclo, De esmeralda y de oro. Los primores de tus panderos y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.
Pondré fin a todo su alborozo:° A sus fiestas, sus novilunios y sus shabbatot, Y a todas sus solemnidades.
Por eso ahora partiréis al cautiverio, a la cabeza de los cautivos Y cesará la orgía de los que se reclinan.°
¡Que nunca jamás sea oído en ti° tañido de arpistas y de músicos, de flautistas y de trompetistas! ¡Que nunca jamás sea hallado en ti artífice de oficio alguno! ¡Que nunca jamás sea oído en ti sonido de molino!