y han arrojado sus dioses al fuego, porque ellos no son ‘Elohim, sino obra de manos de hombres, de madera y de piedra; por eso los han destruido.
Hechos 17:29 - La Biblia Textual 3a Edicion Siendo pues linaje de Dios, no debemos suponer que la Divinidad sea° semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Biblia Nueva Traducción Viviente Y, como esto es cierto, no debemos pensar en Dios como un ídolo diseñado por artesanos y hecho de oro, plata o piedra. Biblia Católica (Latinoamericana) Si de verdad somos del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a las creaciones del arte y de la fantasía humanas, ya sean de oro, plata o piedra. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Siendo, pues, del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad pueda ser semejante al oro, a la plata o a la piedra, esculpidos por el arte y el pensamiento humano. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte e imaginación de hombres. Biblia Traducción en Lenguaje Actual »Así que, si somos hijos de Dios, no es posible que él sea como una de esas estatuas de oro, de plata o de piedra. No hay quien pueda imaginarse cómo es Dios, y hacer una estatua o pintura de él. |
y han arrojado sus dioses al fuego, porque ellos no son ‘Elohim, sino obra de manos de hombres, de madera y de piedra; por eso los han destruido.
No te harás estatua, ni imagen semejante de lo que esté arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
Él los tomó de sus manos e hizo un becerro de fundición° y acabó de modelarlo con un buril. Entonces ellos exclamaron: ¡Éstos son tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto!
y estáis viendo y oyendo que este Pablo ha hecho cambiar de idea a mucha gente, no sólo de Éfeso, sino de casi toda Asia, persuadiéndolos de que no son dioses los que se hacen con las manos.