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Deuteronomio 4:42 - La Biblia Textual 3a Edicion

(para que se refugiara el homicida que matara a su prójimo sin intención, y sin antes haberlo aborrecido, y huyera a una de estas ciudades, y así salvara su vida):

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

para que huyese allí el homicida que matase a su prójimo sin intención, sin haber tenido enemistad con él nunca antes; y que huyendo a una de estas ciudades salvase su vida:

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Cualquier persona que hubiera matado a otra accidentalmente y sin enemistad previa podía huir a una de esas ciudades para vivir a salvo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

para que allí se refugiara el que involuntariamente diera muerte a su prójimo, siempre que no hubiese sido antes su enemigo. Con refugiarse en una de esas ciudades estaría a salvo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

para que allí pudiera refugiarse el homicida que hubiera matado a su prójimo sin querer, sin haberle tenido odio anteriormente, a fin de que, refugiándose en una de esas ciudades, salvara la vida.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

para que huyese allí el homicida que matase a su prójimo por yerro, sin haber tenido enemistad con él en el pasado; y que huyendo a una de estas ciudades salvase su vida.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

En estas ciudades podría pedir protección todo el que matara a otra persona, siempre y cuando la muerte no fuera intencional ni se tratara de un pleito entre enemigos. De este modo, el que matara estaría a salvo de los parientes que quisieran vengar la muerte del difunto.

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Otras versiones



Deuteronomio 4:42
7 Referencias Cruzadas  

De las ciudades que habéis de dar a los levitas, seis ciudades serán de refugio, las cuales daréis para que se refugie allá el homicida, y, además de ellas, daréis cuarenta y dos ciudades.


Entonces Moisés apartó tres ciudades al otro lado del Jordán, hacia el nacimiento del sol


a Beser en el desierto, en la llanura, para los rubenitas, a Ramot en Galaad para los gaditas, y a Golán en Basán para los de Manasés,°


para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un poderoso estímulo los que hemos huido en busca de seguridad, para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros;