Y le dijeron sus hermanos: ¿Acaso pretendes reinar sobre nosotros, o te enseñorearás tú de nosotros? Y lo odiaron aun más a causa de sus sueños y de sus palabras.
Amós 7:10 - La Biblia Textual 3a Edicion Entonces Amasías, sacerdote de Bet- ’El, envió a decir a Jeroboam rey de Israel: ¡Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel: la tierra no puede soportar sus palabras! Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam rey de Israel: Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras. Biblia Nueva Traducción Viviente Luego Amasías, el sacerdote de Betel, mandó un mensaje a Jeroboam, rey de Israel: «¡Amós está tramando una conspiración contra usted, aquí mismo en el umbral de su casa! Lo que él dice es intolerable. Biblia Católica (Latinoamericana) Entonces Amasías, sacerdote de Betel, le mandó este recado a Jeroboam, rey de Israel: 'Amós está conspirando contra ti en pleno centro de Israel. No hay que permitirle que siga hablando, Biblia Serafín de Ausejo 1975 Entonces Amasías, sacerdote de Betel, mandó decir a Jeroboán, rey de Israel: 'Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; el país no puede soportar más sus palabras. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entonces Amasías, sacerdote de Betel, envió a decir a Jeroboam, rey de Israel: Amós ha conspirado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede soportar todas sus palabras. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Un sacerdote de Betel, llamado Amasías, mandó a decirle a Jeroboam, rey de Israel: «Amós anda haciendo planes en contra de Su Majestad. Como israelitas, no podemos dejar que siga haciéndolo. |
Y le dijeron sus hermanos: ¿Acaso pretendes reinar sobre nosotros, o te enseñorearás tú de nosotros? Y lo odiaron aun más a causa de sus sueños y de sus palabras.
Después de este suceso, Jeroboam no se volvió de su mal camino, sino que volvió a designar sacerdotes para los lugares altos de entre el populacho: consagraba la mano a quien lo deseaba, y llegaba a ser sacerdote de los lugares altos.
Y sucedió que cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú el que perturbas a Israel?
Entonces ellos dijeron: ¡Venid, tramemos nosotros un plan contra Jeremías! Ciertamente no nos faltará la instrucción del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni la palabra del profeta. ¡Venid, traspasémoslo con la lengua,° y no prestemos atención a ninguna de sus palabras!
Y sucedió que cuando hubieron oído todas aquellas palabras, se miraron unos a otros azorados, y dijeron a Baruc: De seguro le referiremos al rey todas estas palabras.
Entonces dijeron los príncipes al rey: ¡Te rogamos que este hombre sea ejecutado!, porque debilita las manos de los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablándoles tales palabras, pues no busca este hombre la paz de este pueblo, sino su mal.
Palabras de Amós, uno de los pastores de Tecoa. Visión que tuvo sobre Israel en los días de Uzías, rey de Judá, y en los días de Jeroboam ben Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto.°
Cuando pida cuenta de sus delitos a Israel,° Le pediré cuenta de los altares de Bet-’El, Los cuernos del altar serán arrancados y caerán a tierra.
°Que en la puerta° aborrecen al que amonesta, Y detestan al que habla rectamente.
° No busquéis en Bet-’El, No entréis a Gilgal, Ni paséis a Beerseba, Que Gilgal será llevada cautiva, y Bet-’El reducida a la nada.°
Porque Amós ha dicho: Jeroboam morirá a espada, e Israel será irremisiblemente deportado lejos de su tierra.
Cuando entró en el templo, mientras enseñaba, se le acercaron los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo, diciendo: ¿Con qué clase° de autoridad haces estas cosas? ¿Y quién° te dio esta autoridad?
Y comenzaron a acusarlo, diciendo: Hemos hallado° que éste pervierte° nuestra nación, y no sólo prohíbe dar tributo a César, sino que dice que él mismo es el Mesías rey.
Porque hemos° hallado que este hombre es una peste que promueve altercados entre los judíos por todo el mundo, siendo además cabecilla de la secta de los nazarenos,
diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñarais en este nombre? He aquí, habéis llenado a Jerusalem de vuestra enseñanza, y queréis traer sobre nosotros la sangre de este hombre.°
Al oír estas cosas, se enfurecieron en sus corazones y crujían los dientes contra él.