Pues, ¿quién conoció el pensamiento de Dios? ¿O quién le orientó como consejero?
Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
Pues, ¿quién puede conocer los pensamientos del Señor? ¿Quién sabe lo suficiente para aconsejarlo?
¿Quién entró jamás en los pensamientos del Señor? ¿A quién llamó para que fuera su consejero?
Pues ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?°
Porque, ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
Como dice la Biblia: «¿Sabe alguien cómo piensa Dios? ¿Puede alguien darle consejos?
¿Escuchaste el consejo de Dios y acaparaste toda sabiduría?
Pero ¿quién dará lecciones a Dios que juzga a los seres superiores?
¡Sublime es Dios por su fuerza! ¿Con qué maestro se puede comparar?
¿Quién abarcó el espíritu de Yahveh y le orientó como consejero?
Pero ¿quién asistió al consejo de Yahveh? ¿Quién vio y oyó su palabra? ¿Quién atendió a su palabra y la escuchó?
Pues, ¿quién conoció la mente del Señor, de modo que pueda aconsejarle? Pero nuestra mentalidad es la de Cristo.