La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Proverbios 24:21 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Teme, hijo mío, a Yahveh y al rey; no te rebeles contra ninguno de los dos;

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Teme a Jehová, hijo mío, y al rey; No te entremetas con los veleidosos;

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Hijo mío, teme al Señor y al rey. No te juntes con los rebeldes,

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

¡Hijo mío, teme a Yavé y al rey, no frecuentes a los revoltosos!

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Hijo mío: Teme a YHVH, y también al rey, Y no te asocies con los sediciosos,

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Teme a Jehová, hijo mío, y al rey; no te entremetas con los que son inestables;

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Querido jovencito, obedece a Dios y al rey, y no te juntes con gente rebelde,

Ver Capítulo
Otras versiones



Proverbios 24:21
16 Referencias Cruzadas  

Se extendió la lucha por toda aquella región, y hubo aquel día mas gente devorada por el bosque que por la espada.


Todos los convidados de Adonías quedaron consternados; se levantaron y se fueron cada uno por su lado.


Todos los de Israel, viendo que el rey no los escuchaba, respondieron al rey con estas palabras: '¿Qué parte tenemos nosotros con David? ¡No tenemos heredad con el hijo de Jesé! ¡A tus tiendas, Israel! ¡Mira ahora por tu casa, David!'. Y los de Israel se fueron a sus tiendas.


Israel vio el gran poder que había desplegado Yahveh contra Egipto, y el pueblo temió a Yahveh, y creyó en Yahveh y en Moisés, su siervo.


El perverso va buscando camorra: ya le mandarán un cruel mensajero.


No vivas envidiando a los pecadores, sino en constante temor de Yahveh;


Ellos contestan: 'Del César'. Entonces les dice: 'Pues pagad lo del César al César, y lo de Dios a Dios'.


Recuérdales que vivan sumisos a los poderes y autoridades, que cumplan sus órdenes y estén dispuestos para toda obra buena,


Pero después se le aceleró el pulso del corazón a David por haber cortado la orla del manto de Saúl.