Proverbios 21:20 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Tesoro precioso es la mansión del sabio; pero el hombre necio lo dilapida. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; Mas el hombre insensato todo lo disipa. Biblia Nueva Traducción Viviente Los sabios tienen riquezas y lujos, pero los necios gastan todo lo que consiguen. Biblia Católica (Latinoamericana) El sabio tiene en su casa aceite y provisiones, el tonto sólo sabe gastarlas. La Biblia Textual 3a Edicion Preciosos tesoros y óleo hay en la casa del sabio, Pero el hombre insensato lo dilapida. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Tesoro codiciable y aceite hay en la casa del sabio; mas el hombre insensato todo lo disipa. Biblia Traducción en Lenguaje Actual En casa del sabio hay riquezas y perfumes; en casa del tonto solo hay desperdicios. |
He. En su casa hay riqueza y abundancia, Vau. y su prosperidad subsiste para siempre.
Enfrente al opresor, me aderezas tú un banquete; con aceite me unges la cabeza, y mi copa rebosa.
La bendición de Yahveh es la que enriquece; junto a ella el esfuerzo nada significa.
En la casa del justo reina la abundancia, las ganancias del malvado son destruidas.
Premio a la humildad y al temor de Yahveh son la riqueza, el honor y la vida.
Para divertirse se preparan los banquetes: el vino alegra la vida y el dinero sirve para todo.
Así, no tendrá que estar siempre pensando en los días de su vida, porque Dios le llenará el corazón de alegría.
Entre ellos, sin embargo, se encontraban diez hombres que dijeron a Ismael: 'No nos mates, que tenemos escondidas en el campo provisiones de trigo, cebada, aceite y miel'. Él, entonces, decidió no matarlos como a los restantes.
Las necias dijeron a las sensatas: 'Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan'.
Después de haberlo malgastado todo, sobrevino un hambre muy grande por toda aquella región y él comenzó a sufrir privaciones.
Decía también a los discípulos: 'Había un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue denunciado ante su dueño como malversador de sus bienes.
El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el malo, de su mal tesoro saca lo malo. Pues de lo que rebosa del corazón habla su boca.