Vanas son las riquezas el día de la cólera; sólo la justicia libra de la muerte.
Proverbios 10:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 De nada sirven tesoros mal adquiridos, es la justicia la que libra de la muerte. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Los tesoros de maldad no serán de provecho; Mas la justicia libra de muerte. Biblia Nueva Traducción Viviente Las riquezas mal habidas no tienen ningún valor duradero, pero vivir debidamente puede salvar tu vida. Biblia Católica (Latinoamericana) Los tesoros mal adquiridos no se aprovechan; una vida honrada, en cambio, libra de la muerte. La Biblia Textual 3a Edicion Los tesoros de impiedad no son de provecho, Pero la justicia libra de la Muerte. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Los tesoros de maldad no serán de provecho; mas la justicia libra de muerte. Biblia Traducción en Lenguaje Actual De muy poco aprovecha el dinero mal ganado. Lo que vale es la honradez, pues te salva de la muerte. |
Vanas son las riquezas el día de la cólera; sólo la justicia libra de la muerte.
En la senda de la justicia está la vida; el camino tortuoso lleva a la muerte.
Las ganancias rápidas se desvanecen; quien despacio amontona será opulento.
Tirarán su plata en las calles, y su oro servirá de estiércol. Ni su plata ni su oro podrán salvarlos en el día de la ira de Yahveh. No saciarán su apetito ni llenarán su vientre, porque fueron ocasión de su pecado.
el rey dijo: '¿No es ésta la gran Babilonia que yo he construido para residencia real con el poder de mi fuerza y para gloria de mi majestad?'.
Ni su plata ni su oro podrán salvarlos en el día de la ira de Yahveh. Por el fuego de su celo será devorada toda la tierra, porque él aniquilará de modo repentino y terrible a todos los habitantes de la tierra.
Pero, por tu dureza y tu impenitente corazón, estás acumulando ira para el día de la ira, cuando se revele el justo juicio de Dios,
a fin de que, así como el pecado reinó para la muerte, así también la gracia, mediante la justicia, reine para vida eterna por Jesucristo nuestro Señor.
y ser hallado en él, no por retener una justicia mía -la que proviene de la ley-, sino la justicia por la fe en Cristo, la que proviene de Dios y está basada en la fe,