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Oseas 13:9 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Voy a aniquilarte, Israel. ¿Quién te ayudará?

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Biblia Reina Valera 1960

Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

»Estás a punto de ser destruido, oh Israel: sí, por mí, el único que te ayuda.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Ya estás destruido, Israel, ¿quién vendrá en tu ayuda?

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La Biblia Textual 3a Edicion

Tu rebelión contra mí, tu Ayudador, oh Israel, es tu destrucción.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Te destruiste a ti mismo, oh Israel, mas en mí está tu ayuda.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Israel, yo soy tu única ayuda, ¡pero ahora voy a destruirte!

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Oseas 13:9
25 Referencias Cruzadas  

pues ofrecía sacrificios a los dioses de Damasco que lo habían derrotado, diciéndose: 'Puesto que los dioses de los reyes de Aram les ayudan a ellos, les ofreceré sacrificios, para que también me ayuden a mí'. Pero ellos fueron la causa de su ruina y de la de todo Israel.


Dichoso el que en su ayuda tiene al Dios de Jacob, con la esperanza en el Señor su Dios,


Nuestra vida está en espera del Señor, él, nuestro socorro y nuestro escudo.


Del director. De los hijos de Coré. Al alamot. Canto.


Necio es quien comete adulterio: quien tal hace se pierde a sí mismo;


Mas quien peca contra mí, a sí mismo se daña; todos los que me odian, aman la muerte.


¡Ay del impío! Le irá mal, pues se le pagará por lo hecho con sus manos.


La expresión de sus rostros testimonia contra ellos; declaran su pecado como Sodoma, no lo esconden. ¡Ay de ellos, pues se labran su desgracia!


¿No eres tú la culpable, por haber abandonado a Yahveh, tu Dios, cuando te conducía por el camino?


Tu propia maldad te castiga, tus apostasías te escarmientan. Reconoce y advierte que es malo y amargo el haber dejado a Yahveh, tu Dios, y que en ti no se halle mi temor -oráculo del Señor Yahveh Sebaot-.


Tu conducta y tus obras te causan estas cosas. Ésta es tu desgracia. ¡Qué amarga! ¡Cómo te llega al corazón!


Vuestras iniquidades lo han perturbado todo, vuestros pecados os han privado del bien.


Pero yo soy Yahveh, tu Dios desde el país de Egipto. No reconocerás a otro Dios fuera de mí; ni hay otro salvador que yo.


Tendrá que expiar Samaría, porque fue rebelde a su Dios. A espada caerán, sus niños serán estrellados, abiertas en canal las mujeres encintas.


No me invocan con su corazón, cuando gimen en sus lechos; por el trigo y el mosto se hacen incisiones, se rebelan contra mí.


Mientras yo los adiestraba, y fortalecía sus brazos tramaban el mal contra mí.


Pero vosotros lo profanáis cuando decís: 'La mesa del Señor está contaminada y fruto despreciable es su alimento'.


Decís incluso: '¡Qué fastidio!', y me despreciáis -dice Yahveh Sebaot-. Cuando traéis animales robados o cojos y enfermos, y presentáis esa oblación ¿la aceptaré de vuestras manos con agrado? -dice Yahveh-.


Ahora, pues, invocad a Dios, para que se apiade de nosotros. Con tal don de vuestras manos, ¿concederá su favor a alguno de vosotros? -dice Yahveh Sebaot-.


No hay nadie como el Dios de Yesurún: que sobre los cielos cabalga para ir en tu ayuda, y sobre las nubes, en su majestad.


¡Dichoso tú, Israel! ¿Quién como tú, pueblo salvado por Yahveh, tu escudo protector, y cuya espada es tu exaltación? Tus enemigos simularán someterse ante ti, pero tú hollarás sus espaldas'.