Ahora, pues, enmendad vuestra conducta y vuestras obras y escuchad la voz de Yahveh, vuestro Dios, para que Yahveh se arrepienta del mal que ha predicho contra vosotros.
Mateo 3:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 ¡A ver si dais frutos propios de conversión Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, Biblia Nueva Traducción Viviente Demuestren con su forma de vivir que se han arrepentido de sus pecados y han vuelto a Dios. Biblia Católica (Latinoamericana) Muestren los frutos de una sincera conversión, pues de nada les sirve decir: 'Abrahán es nuestro padre'. La Biblia Textual 3a Edicion Dad, pues, frutos dignos de arrepentimiento, Biblia Reina Valera Gómez (2023) Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, Biblia Traducción en Lenguaje Actual Demuestren con su conducta que han dejado de pecar. |
Ahora, pues, enmendad vuestra conducta y vuestras obras y escuchad la voz de Yahveh, vuestro Dios, para que Yahveh se arrepienta del mal que ha predicho contra vosotros.
A ver si la casa de Israel atiende a todas las desgracias que proyecto hacerles, de tal manera que se convierta cada uno de su mala conducta y así les perdone su culpa y su pecado'.
Porque se presentó Juan ante vosotros por el camino de la justicia y no creísteis en él; pero los publicanos y las prostitutas sí le creyeron. Vosotros, en cambio, incluso después de haber visto esto, no os habéis arrepentido para creer en él.
A ver si dais verdaderos frutos de conversión, en vez de decir en vuestro interior: 'Tenemos por padre a Abrahán'. Porque os aseguro que poderoso es Dios para sacar de estas piedras hijos de Abrahán.
sino que, primero en Damasco y en Jerusalén, y después en toda la región de Judea y entre los gentiles, me puse a predicar que se convirtieran y volvieran a Dios, haciendo obras en consonancia con esa conversión.
En otro tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor. Andad, pues, como hijos de luz
-pues el fruto de la luz consiste en toda clase de bondad y de justicia y de verdad-,
llenos del fruto de justicia que se obtiene por medio de Cristo, para gloria y alabanza de Dios.