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Levítico 26:11 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Pondré mi morada en medio de vosotros y no sentiré hastío de vosotros.

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Biblia Reina Valera 1960

Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Viviré entre ustedes y no los despreciaré.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Tendré mi Morada entre ustedes y ya no los miraré mal.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Pondré mi Tabernáculo en medio de vosotros, y mi alma no os abominará,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará:

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Yo los acompañaré a dondequiera que vayan, y habitaré en el santuario que me han construido; nunca más los miraré con desagrado. Ustedes serán mi pueblo, y yo seré su Dios.

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Levítico 26:11
27 Referencias Cruzadas  

Durante todo el tiempo en que anduve en medio de todos los israelitas, dije yo acaso a alguno de los jefes de Israel por mí designados para apacentar a mi pueblo Israel: ¿por qué no me habéis edificado una casa de cedro?


Habitaré en medio de los israelitas y no abandonaré a mi pueblo Israel'.


Yo te he construido una casa para morada tuya, un lugar donde habites para siempre'.


Pero ¿es verdad que Dios habitará en la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no tienen capacidad para contenerte ¡cuánto menos este templo que te he construido!


Enojóse el Señor contra su pueblo, llegando a abominar de su heredad.


En Judá el Señor es celebrado y su renombre es grande en Israel.


Al oírlo el Señor se enfureció y repudió de veras a Israel.


Harán para mí un santuario, a fin de que habite en medio de ellos.


Habitaré en medio de los israelitas y seré su Dios.


Ellos reconocerán que yo soy Yahveh, su Dios, que les hice salir del país de Egipto para poner mi morada en medio de ellos. Yo, Yahveh, su Dios'.


No nos desprecies por amor a tu nombre, no deshonres el trono de tu gloria. ¡Acuérdate! ¡No rompas tu alianza con nosotros!


Zain. Desdeñó su altar el Señor, profanó su santuario; entregó los muros de sus palacios en poder del enemigo; éste gritó en la casa de Yahveh como en día de fiesta.


Así conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo, Yahveh, soy vuestro Dios, y no hay otro. Nunca más será mi pueblo abochornado.


No seguiréis las costumbres de la gente que yo echo de delante de vosotros. Los aborrezco por haber hecho estas cosas.


si menospreciáis mis leyes, detestáis mis preceptos y no cumplís todos mis mandamientos, sino que rompéis mi alianza,


Pero antes tendrán que abandonar la tierra, a fin de que ella se desquite de sus sábados y se quede yerma durante su ausencia. Y ellos expiarán su falta, por haber menospreciado mis mandamientos y por haber sentido su alma fastidio de mis preceptos.


Pero, a pesar de todo eso, cuando estén en el país de sus enemigos no los desecharé ni sentiré tanto hastío de ellos que llegue a destruirlos, rompiendo mi alianza con ellos, porque yo soy Yahveh, su Dios,


En el plazo de un mes despedí a tres pastores; pero perdí la paciencia con las ovejas, y ellas también se cansaron de mí.


en el cual también vosotros sois edificados juntamente, hasta formar el edificio de Dios en el Espíritu.


Yahveh lo ha visto, y ha rechazado, lleno de ira, a sus hijos y a sus hijas.


Y si en verdad el país del que habéis tomado posesión es impuro, pasaos a la tierra que pertenece a Yahveh, allí donde él ha establecido su morada, y tomad posesiones en medio de nosotros. Pero no os rebeléis contra Yahveh, ni os rebeléis contra nosotros construyendo para vosotros un altar, aparte del altar de Yahveh, nuestro Dios.


Entonces Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los rubenitas, los gaditas y los manasitas: 'Ahora reconocemos que Yahveh está en medio de nosotros, puesto que no habéis cometido esa perfidia contra Yahveh y habéis librado así a los israelitas de la mano de Yahveh'.


Oí una gran voz que procedía del trono, la cual decía: 'Aquí está la morada de Dios con los hombres. Morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos.


Por eso están ante el trono de Dios y le dan culto día y noche en su santuario, y el que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.