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Joel 2:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Ninguno estorba a su vecino, cada cual avanza por su senda. Irrumpen por el vallado sin romper las filas.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

No se empujan unos a otros; cada uno se mueve en la posición exacta. Atraviesan las líneas de defensa sin perder la formación.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Nadie tropieza con su vecino, cada cual va por su camino. Atacan en medio de las flechas, sin romper las filas.

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La Biblia Textual 3a Edicion

No se estorban unos a otros, Cada cual marcha por su camino, Irrumpen a través de toda arma,° y no se desbandan.°

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Ninguno oprimirá a su compañero, cada uno irá por su sendero; y aun cayendo sobre la espada no se herirán.

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Otras versiones



Joel 2:8
11 Referencias Cruzadas  

Dispuso luego a toda la gente, cada cual con sus armas en la mano, desde el ala derecha del templo hasta la izquierda, delante del altar y del templo, alrededor del rey.


Con espíritu decidido, restauró toda la muralla derruida, levantó torres, construyó por fuera otra muralla, fortificó el Miló de la Ciudad de David y fabricó una gran cantidad de armas arrojadizas y de escudos.


Ni yo, ni mis hermanos, ni mis criados, ni los hombres de guardia que me seguían nos quitábamos los vestidos, y cada cual tenía su arma al alcance de la mano.


para no dejarle caer en la fosa, y salvar su vida de la muerte.


Pero, si no escuchan, pasan a la fosa, perecen en momento imprevisto.


las langostas, que, sin tener rey, salen todas en bandadas;


Tus retoños, un huerto de granados con frutos exquisitos de alheña y de nardos,


en él no hay cansado, no hay vacilante, nadie se adormece, nadie se duerme, nadie se desabrocha el cinturón de la cintura, nadie se desata el cordón de su calzado.


Corren como campeones, como guerreros que escalan los muros. Cada cual avanza en línea recta sin desviarse de su ruta.


Se lanzan sobre la ciudad, corren por las murallas, escalan las casas, y por las ventanas entran como ladrones.