Bramará contra él, aquel día, como brama el mar. Se mirará a la tierra, y no habrá más que densas tinieblas, los nubarrones oscurecerán la luz.
Jeremías 30:5 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Así dice Yahveh: 'Oigo gritos de terror, de temor, y no de paz. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Biblia Nueva Traducción Viviente Esto dice el Señor: «Oigo gritos de temor; hay terror y no hay paz. Biblia Católica (Latinoamericana) Esto dice Yavé:
He oído un grito de terror,
de pánico, no de paz. La Biblia Textual 3a Edicion Así dice YHVH: ¡Gritos de terror hemos oído, De espanto y no de paz! Biblia Reina Valera Gómez (2023) Porque así dice Jehová: Hemos oído voz de temblor, de temor, y no de paz. |
Bramará contra él, aquel día, como brama el mar. Se mirará a la tierra, y no habrá más que densas tinieblas, los nubarrones oscurecerán la luz.
Gruñimos como los osos todos nosotros, y como las palomas sin cesar arrullamos. Esperábamos la justicia: y ¡nada!; la salvación: y está lejos de nosotros.
A todas las crestas del desierto llegaron saqueadores, pues Yahveh tiene una espada que devora de un extremo a otro del país sin dejar en paz a nadie.
¡Escuchad! Clamor de los pastores, griterío de los mayorales del rebaño, porque Yahveh devasta su pastizal
Pero ¿qué veo? Están consternados, vuelven la espalda; sus guerreros, batidos, emprenden la huida sin mirar atrás. ¡Pavor por doquier! -oráculo de Yahveh-.
Así dice Yahveh: Mirad: un pueblo viene de la región del norte, una gran nación avanza desde los confines de la tierra.
Hija de mi pueblo, cíñete de saco, revuélcate en el polvo; haz duelo como por hijo único, una lamentación amarguísima, pues de improviso vendrá el devastador contra nosotros.
Desde Dan se oye el resoplar de sus caballos; al estridor de los relinchos de sus corceles retiembla toda la tierra; vienen a devorar el país y cuanto contiene, la ciudad y los que la habitan.
¡Mira! ¡Oye! Gritos de socorro de la hija de mi pueblo, por todo el país a la redonda: ¿no está Yahveh en Sión, no está en ella su rey? ¿Por qué me han irritado con sus estatuas, con los ídolos del extranjero?
Escuchad, pues, mujeres, la palabra de Yahveh, y reciba vuestro oído la palabra de su boca; enseñad a vuestras hijas el lamento y unas a otras la elegía:
Cambiaré en llanto vuestras fiestas, y todos vuestros cantos en lamento; pondré un saco en todas las cinturas, y en todas las cabezas tonsura; haré que haya duelo como por el hijo único, y su fin será como día de amargura.
Se mofa de los reyes, los príncipes le sirven de juguete. Se ríe de toda fortaleza: levanta un terraplén y la conquista.
Mirad: yo suscito a los caldeos, pueblo violento e impetuoso, que recorre la anchura de la tierra para conquistar moradas ajenas.