La espada de Yahveh chorrea sangre, grasienta como el sebo, sangre de corderos y cabritos, sebo de entrañas de carneros. Pues Yahveh inmola un sacrificio en Bosrá, una gran matanza en el país de Edom.
Jeremías 12:12 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 A todas las crestas del desierto llegaron saqueadores, pues Yahveh tiene una espada que devora de un extremo a otro del país sin dejar en paz a nadie. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Sobre todas las alturas del desierto vinieron destruidores; porque la espada de Jehová devorará desde un extremo de la tierra hasta el otro; no habrá paz para ninguna carne. Biblia Nueva Traducción Viviente Se pueden ver ejércitos destructores en todas las cumbres desiertas de las colinas. La espada del Señor devora a la gente de un extremo al otro de la nación. ¡Nadie escapará! Biblia Católica (Latinoamericana) Los saqueadores han subido
a todas las alturas peladas del desierto,
pues Yavé tiene una espada que devora
de un extremo al otro del país
y nadie se salvará. La Biblia Textual 3a Edicion Los asoladores han venido, Se ven sobre todas las alturas del desierto, Porque la espada de YHVH devora, Desde el uno hasta el otro extremo de la tierra, Y no hay paz para ninguna carne. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Sobre todos los lugares altos del desierto vinieron destructores; porque la espada de Jehová devorará desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; no habrá paz para ninguna carne. |
La espada de Yahveh chorrea sangre, grasienta como el sebo, sangre de corderos y cabritos, sebo de entrañas de carneros. Pues Yahveh inmola un sacrificio en Bosrá, una gran matanza en el país de Edom.
Y si te dicen: '¿Adónde iremos?', les responderás: así dice Yahveh: 'Quien a la muerte, a la muerte; quien a la espada, a la espada; quien al hambre, al hambre; quien al cautiverio, al cautiverio.
Además Yahveh me dijo así: 'No entres en casa de duelo, no vayas a lamentarte ni a darles el pésame, porque he retirado mi paz de este pueblo -oráculo de Yahveh-, la piedad y la clemencia,
Todo este país será una ruina, una desolación, y servirán al rey de Babilonia setenta años.
Alza tus ojos a los altos y mira: ¿Dónde no te has dejado violar? A la vera de los caminos te sentabas, esperándolos, como el árabe en el desierto, y has profanado el país con tus prostituciones y tu maldad.
¡Escuchad! En las colinas se oye el llanto y plegarias de los hijos de Israel, porque erraron su camino, olvidaron a Yahveh, su Dios.
Por eso, así dice Yahveh: 'Vosotros no me habéis escuchado, al proclamar cada uno la manumisión de su hermano y de su prójimo. Pues mirad: yo voy a proclamar contra vosotros la manumisión -oráculo de Yahveh- para la espada, la peste y el hambre, convirtiéndoos en el terror de todos los reinos de la tierra.
Pues así dice Yahveh: 'Todo el país será un desierto; voy a darle el golpe de gracia'.
Aquel día es para el Señor Yahveh Sebaot día de venganza para vengarse de sus enemigos. La espada se cebará, se saciará, se embriagará de su sangre, pues celebra un sacrificio el Señor Yahveh Sebaot en tierra del norte, junto al río Éufrates.
¡Oh espada de Yahveh! ¿Hasta cuándo no descansarás? Vuélvete a tu vaina, reposa, quédate tranquila.
ya no existe la gloria de Moab! En Jesbón planean su ruina: ¡Ea, borrémosla de las naciones! También tú, Madmén, enmudeces, te persigue la espada'.
Esperábamos la paz, y no ha habido bien alguno; el tiempo de curación, y nos viene el terror.
O si yo trajera una espada contra ese país y dijera: 'Una espada pasará por el país y exterminaré de él a hombres y animales',
Para ellos se trata de una adivinación falsa, pues cuentan con juramentos solemnes. Pero él recuerda su iniquidad y los apresará'.
Di al país de Israel: 'Así dice Yahveh: aquí estoy yo contra ti; sacaré mi espada de la vaina y exterminaré de ti a inocentes y pecadores.
Puesto que voy a exterminar de ti a inocentes y pecadores, por eso saldrá mi espada de su vaina contra todo mortal desde el sur hasta el norte.
a una tercera parte le prenderás fuego en medio de la ciudad cuando se cumplan los días del asedio; tomarás luego otra tercera parte, y la cortarás con la espada alrededor de la ciudad; la otra tercera parte la esparcirás al viento, y entonces yo desenvainaré la espada tras de ellos.
A vosotros os dispersaré entre las naciones y desenvainaré la espada detrás de vosotros. Vuestro país será arrasado y vuestras ciudades reducidas a escombros.
aunque vayan al destierro delante de sus enemigos, allí mandaré la espada que los matará; pondré mis ojos en ellos para su ruina, no para su bien'.
Embriagaré mis saetas en sangre, y mi espada se hartará de carne: de sangre de heridos y cautivos, de cabezas de caudillos enemigos.
Y salió otro caballo, rojo; a su jinete se le dio el poder de quitar la paz de la tierra y de hacer que los hombres se degollaran entre sí; y se le dio una gran espada.