¡Sólo queda doblarse entre los prisioneros y caer entre los degollados! Y ni aun así se calmó su ira, su mano está todavía extendida.
Isaías 22:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 henchida de alborotos, ciudad estrepitosa, villa bullanguera? Tus caídos no cayeron a espada, no murieron en campaña. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra. Biblia Nueva Traducción Viviente Toda la ciudad está en un terrible alboroto. ¿Qué veo en esta ciudad tan parrandera? Hay cadáveres por todas partes; no murieron en batalla, sino a causa del hambre y de la enfermedad. Biblia Católica (Latinoamericana) ciudad llena de bulla,
ciudad ruidosa y de vida alegre?
Si tu gente está muerta,
no murieron a espada
ni cayeron en el combate. La Biblia Textual 3a Edicion ¡Oh tú, llena de bullicio, ciudad turbulenta, urbe desenfrenada! Tus caídos no cayeron a cuchillo ni murieron en combate. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra. Biblia Traducción en Lenguaje Actual pero esta ciudad, que antes vivía alegre, ahora está llena de muertos; ninguno presentó pelea, ninguno murió en batalla. |
¡Sólo queda doblarse entre los prisioneros y caer entre los degollados! Y ni aun así se calmó su ira, su mano está todavía extendida.
¿Es ésta vuestra alegre ciudad, cuyo origen data de los días de antaño, cuyos pies la llevaban a establecerse lejos?
por la tierra de mi pueblo, donde crecen cardos y abrojos, por todas las casas alegres de la ciudad jubilosa.
Porque el palacio está abandonado, el tumulto de la ciudad ha cesado, el Ofel y la Torre se han convertido para siempre en cavernas, delicia de onagros, pastizal de rebaños.
Por lo cual, esto dice Yahveh sobre el rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, no lanzará flechas contra ella; no le hará frente con escudos, ni alzará contra ella terraplenes.
Salió el ángel de Yahveh y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Cuando se levantaron por la mañana, vieron que no había más que cadáveres.
Si salgo al campo, allí están los muertos a espada; si entro en la ciudad, ahí están los horrores del hambre. Sí, incluso profetas y sacerdotes vagan por el país sin comprender nada.
'Así dice Yahveh: quien se quede en esta ciudad morirá a espada, de hambre o de peste. Quien se pase a los caldeos, vivirá; tendrá su vida por botín, pues seguirá viviendo.
El día nueve del mes cuarto cuando el hambre arreciaba en la ciudad y la población del país no tenía que comer,
Álef. ¡Ay, cómo se sienta solitaria la ciudad populosa! Es como una viuda la grande entre las naciones. La princesa entre las provincias está sujeta a tributo.
Res. Mira, Yahveh, y considera: ¿a quién has tratado así? ¿Tendrán que comer las mujeres el fruto de su vientre, los niños que llevan todavía en sus brazos? ¿Matarán en el santuario del Señor a los sacerdotes y a los profetas?
Tanto los que están cerca como los que están lejos de ti se reirán de ti, ciudad de mala fama, llena de confusión.
Ésta es la ciudad alegre, que vivía confiada y decía en su corazón: '¡Yo, y nadie más que yo!'. ¡Cómo ha sido devastada! ¡Es una guarida de fieras! Todo el que pase por ella silbará y agitará su mano.