Sírvante los pueblos, prostérnense ante ti las naciones. Sé señor de tus hermanos, inclínense ante ti los hijos de tu madre. Malditos sean los que te maldigan, benditos sean los que te bendigan'.
Génesis 42:10 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Le contestaron: 'No, señor mío; tus siervos han venido a comprar víveres. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Ellos le respondieron: No, señor nuestro, sino que tus siervos han venido a comprar alimentos. Biblia Nueva Traducción Viviente —¡No, mi señor! —exclamaron—. Sus siervos han venido simplemente a comprar alimento. Biblia Católica (Latinoamericana) Les dijo: 'Ustedes son espías y vienen a descubrir los secretos del país. Respondieron ellos: 'No, señor, tus siervos han venido a comprar alimentos. La Biblia Textual 3a Edicion Pero ellos le dijeron: No, señor mío, sino que tus siervos vinieron a comprar alimento. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y ellos le respondieron: No, señor mío: mas tus siervos han venido a comprar alimentos. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Ellos se defendieron: —¡De ninguna manera, señor! Nosotros estamos para servirle, y solo hemos venido a comprar trigo. |
Sírvante los pueblos, prostérnense ante ti las naciones. Sé señor de tus hermanos, inclínense ante ti los hijos de tu madre. Malditos sean los que te maldigan, benditos sean los que te bendigan'.
Respondió Isaac y dijo a Esaú: 'Mira, lo he puesto por señor tuyo y le he dado por siervos a todos sus hermanos; lo he provisto de trigo y de mosto. ¿Qué puedo hacer yo ahora por ti, hijo mío?'.
Dijéronle sus hermanos: '¿Es que vas a reinar sobre nosotros o quieres dominarnos?'. Y sus hermanos lo odiaron todavía más por causa de sus sueños y de sus palabras.
Todos nosotros somos hijos de un mismo padre; somos gente honrada. Tus siervos no son espías'.
Aquél de tus siervos en cuyo poder fuere hallada, muera; y aún más, nosotros seremos esclavos de mi señor'.
Mientras Abdías iba por su camino, le salió al encuentro Elías. Al reconocerlo, se postró rostro en tierra y exclamó: '¿Eres tú Elías, mi señor?'.
Saúl reconoció la voz de David, y le preguntó: '¿No es tu voz, hijo mío, David?'. David respondió: 'Sí; es mi voz, oh rey, mi señor'.