Génesis 41:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Pero a la mañana siguiente su espíritu estaba inquieto y mandó llamar a todos los adivinos y a todos los sabios de Egipto. Faraón les refirió sus sueños; pero no hubo quien se los supiera interpretar al Faraón. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón. Biblia Nueva Traducción Viviente A la mañana siguiente, el faraón estaba muy perturbado por los sueños. Entonces llamó a todos los magos y a los sabios de Egipto. Cuando el faraón les contó sus sueños, ninguno de ellos pudo decirle lo que significaban. Biblia Católica (Latinoamericana) Aquella mañana Faraón se levantó muy preocupado, y mandó llamar a todos los adivinos y sabios de Egipto. Les contó sus sueños, pero ninguno fue capaz de interpretarlos. La Biblia Textual 3a Edicion Y sucedió que por la mañana, conturbado su espíritu, envió a llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios, y Faraón les contó su sueño. Pero no había quien los interpretara a Faraón. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y aconteció que a la mañana estaba agitado su espíritu; y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios: y les contó Faraón sus sueños, pero no había quien los declarase a Faraón. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Sin embargo, al levantarse estaba tan preocupado que mandó llamar a todos los magos y sabios de Egipto. Les contó sus sueños, pero ninguno pudo decirle lo que significaban. |
Respondieron: 'Hemos tenido un sueño, y no hay nadie que lo sepa interpretar'. Les dijo José: '¿No son cosa de Dios las interpretaciones? Vamos, contádmelo'.
El Faraón dijo a José: 'He tenido un sueño y no hay quien me lo sepa interpretar. He oído decir de ti que te basta oír contar un sueño para saber interpretarlo'.
Las espigas flacas se tragaron a las siete espigas buenas. Se lo he contado a los adivinos, y no ha habido quien me lo sepa explicar'.
Las siete espigas menudas devoraron a las siete espigas gruesas y llenas. Entonces se despertó el Faraón. Todo fue un sueño.
Los secretos del Señor se dan al que le teme, y, para instruirle, su alianza.
Entonces el Faraón convocó también a los sabios y encantadores, y también ellos, los magos de Egipto, hicieron otro tanto con sus artes mágicas.
Pero los magos de Egipto hicieron otro tanto con sus encantamientos. Por eso, el corazón del Faraón se endureció, y no quiso escuchar a Moisés y Aarón, tal y como había predicho Yahveh.
las ranas se alejarán de ti, de tus casas, de tus servidores y de tu pueblo y sólo quedarán en el Nilo'.
Tampoco los magos pudieron permanecer delante de Moisés debido a las úlceras, pues también a los magos les salieron úlceras, al igual que a todos los egipcios.
Se trastornará el espíritu de Egipto en su pecho, y yo anularé sus planes. Consultarán a los dioses y agoreros, a los hechiceros y nigromantes.
por eso, aquí estoy, seguiré haciendo maravillas y portentosos prodigios con el pueblo éste: perecerá la sabiduría de sus sabios y se eclipsará la inteligencia de sus entendidos.
Seguramente os dirán: 'Consultad a agoreros y adivinos que bisbisean y susurran. ¿No consulta un pueblo a sus dioses y acerca de los vivos a los muertos?'.
Sobre cuantos asuntos de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los encontró diez veces superiores a todos los magos y adivinos que había en todo su reino.
cuyo ramaje era hermoso y su fruto abundante, que tenía alimento para todos, a cuya sombra se cobijaban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,
eres tú, ¡oh rey!, que has crecido y te has hecho fuerte; tu grandeza se ha acrecentado y ha llegado hasta el cielo, y tu imperio hasta los confines de la tierra'.
Luego se presentó ante mí Daniel, llamado Baltasar en honor a mi dios, en quien reside la inspiración divina, y le conté el sueño:
'Baltasar, jefe de los magos! Yo sé que posees la inspiración divina y que ningún misterio se te oculta: oye el sueño que he tenido y dame a conocer su interpretación'.
'Estaba contemplando en mi lecho las visiones de mi mente, cuando de pronto vi un árbol, de enorme altura, en el centro de la tierra.
Hay en tu reino un hombre que posee el espíritu de la adivinación divina y ya en tiempo de tu padre se halló en él una luz, una perspicacia y una sabiduría semejantes a las de los dioses. Por eso el rey Nabucodonosor, tu padre, lo nombró jefe de los magos, de los adivinos, de los caldeos y de los astrólogos.
Hasta aquí el relato. Yo, Daniel, quedé asustado de mis pensamientos, palidecí y lo guardé todo en mi corazón.
Yo, Daniel, caí desfallecido y estuve enfermo varios días. Después me levanté y despaché los asuntos del rey. La visión me había aturdido y no acaba de entenderla.
No acudáis a los nigromantes ni consultéis a los adivinos para no quedar impuros. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
Si alguien acude a los nigromantes y a los adivinos y se prostituye con ellos, yo volveré mi rostro contra él y lo extirparé de en medio de su pueblo.
Lo he oído y se estremecen mis entrañas, ante esa noticia tiemblan mis labios, la caries penetra en mis huesos, vacilan mis pasos al andar. Esperaré tranquilo el día de angustia que ha de venir sobre el pueblo invasor.
Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos magos llegaron de Oriente a Jerusalén,
Incluso ciertos filósofos epicúreos y estoicos dialogaban con él. Algunos decían: '¿Qué querrá decir este charlatán?'. Otros, en cambio: 'Parece ser predicador de divinidades extrañas' -porque anunciaba a Jesús y la resurrección-.
Moisés fue educado en todo el saber de los egipcios y era poderoso en palabras y en obras.
Porque escrito está: Destruiré la sabiduría de los sabios, y anularé la inteligencia de los entendidos.
Convocaron los filisteos a los sacerdotes y adivinos y les preguntaron: '¿Qué haremos con el arca de Yahveh? Indicadnos el modo de devolverla a su lugar'.