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Génesis 37:26 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Dijo entonces Judá a sus hermanos: '¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su sangre?

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Biblia Reina Valera 1960

Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Judá dijo a sus hermanos: «¿Qué ganaremos con matar a nuestro hermano? Tendríamos que encubrir el crimen.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Entonces Judá dijo a sus hermanos: '¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y tapar su sangre?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y ocultemos su sangre?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Judá entonces les dijo a sus hermanos: «No ganamos nada con matar a nuestro hermano, y luego tener que mentir acerca de su muerte.

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Génesis 37:26
16 Referencias Cruzadas  

Dijo Esaú: 'Estoy que me muero. ¿De qué me servirá el derecho de primogenitura?'.


Lo mataremos, lo arrojaremos a una cisterna y diremos que una bestia salvaje le devoró. Veremos así en qué acaban sus sueños'.


Yahveh le dijo: '¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.


Yahveh preguntó a Caín: '¿Dónde está tu hermano Abel?'. Respondió: 'No sé. ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano?'.


Fui arrancado violentamente de la tierra de los hebreos. Y nada malo he hecho aquí para que me arrojen al calabozo'.


Se iban diciendo unos a otros: 'En verdad somos culpables por lo de nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos; por esto nos ha sobrevenido esta tribulación'.


Vosotros maquinasteis un mal contra mí, pero Dios trocó aquel designio en bien, para que se realizara lo que sucede hoy: hacer que viva un pueblo numeroso.


David le dijo: 'Caiga tu sangre sobre tu cabeza, pues tu boca testificó contra ti cuando dijiste: 'Yo he dado muerte al ungido de Yahveh''.


¡No cubras, tierra, mi sangre! ¡No tenga reposo mi lamento!


A ti clamo, Señor, a mi dueño suplico.


Y cuando Elnatán, Delaías y Guemarías instaron al rey para que no quemara el rollo, no sólo no les hizo caso


Entre ellos, sin embargo, se encontraban diez hombres que dijeron a Ismael: 'No nos mates, que tenemos escondidas en el campo provisiones de trigo, cebada, aceite y miel'. Él, entonces, decidió no matarlos como a los restantes.


Porque la sangre está dentro de ella, sobre una roca desnuda la puso, no la derramó en tierra, para que la cubriera el polvo.


Porque, ¿qué provecho sacará un hombre con ganar el mundo entero, si malogra su vida? ¿O qué dará un hombre a cambio de su vida?


¿Pero qué fruto recogíais entonces? ¡Cosas de las que ahora os avergonzáis! Pues el final de ellas es muerte.


Si has de juzgar casos que te sean demasiado difíciles: casos de homicidio, de colisión de derechos, de heridas, de asuntos controvertidos en tus ciudades, te levantarás, subirás al lugar que haya escogido Yahveh, tu Dios,