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Génesis 19:11 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Y a los que estaban a la entrada de la casa, los hirieron de ceguera, desde el menor hasta el mayor, de modo que no lograron dar con la puerta.

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Biblia Reina Valera 1960

Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Luego dejaron ciegos a todos los hombres que estaban en la puerta de la casa, tanto jóvenes como mayores, los cuales abandonaron su intento de entrar.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Hirieron de ceguera a los hombres que estaban fuera, desde el más joven hasta el más viejo, de modo que no fueron ya capaces de encontrar la puerta.

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La Biblia Textual 3a Edicion

al tiempo que a los hombres que estaban en la entrada de la casa, del menor al mayor, los hirieron con ceguera, de modo que eran incapaces de hallar la entrada.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa desde el menor hasta el mayor, hirieron con ceguera; de modo que ellos se fatigaban buscando la puerta.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Luego, a todos los que estaban afuera los dejaron ciegos para que no pudieran entrar.

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Otras versiones



Génesis 19:11
7 Referencias Cruzadas  

Los dos hombres dijeron a Lot: '¿Hay alguien más contigo? ¿Algún yerno? Saca de aquí a tus hijos, tus hijas y todo cuanto tengas en la ciudad,


Cuando los arameos bajaron contra él, se puso Eliseo a orar a Yahveh, diciendo: 'Hiere a esta gente de ceguera'. Y Yahveh los hirió de ceguera, conforme a la súplica de Eliseo.


El trabajo cansa al necio: no sabe ir a la ciudad.


Por tu largo viaje te cansaste, pero no dijiste: '¡Es desesperante!'. La vitalidad de tu falo hallaste, por eso no desfalleciste.


¡Qué a la ligera tomas el cambiar tu camino! También de Egipto tendrás que avergonzarte, como de Asiria quedaste avergonzada.


Ahora mismo caerá sobre ti la mano del Señor y quedarás ciego, sin poder ver el sol por cierto tiempo'. Y al instante le sobrevinieron oscuridad y tinieblas y, tanteando, buscaba quien le llevara de la mano.