La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Ezequiel 33:31 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Se acercan a ti como a una asamblea popular y mi pueblo se sienta delante de ti; oyen tus palabras, pero no las cumplen, porque de boca muestran mucho afecto, pero su corazón va tras sus negocios.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Entonces ellos se acercan fingiendo sinceridad y se sientan delante de ti. Escuchan tus palabras, pero no tienen ninguna intención de hacer lo que tú les dices. Tienen la boca llena de palabras sensuales y en su corazón solo buscan dinero.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Entonces vienen a verte como si fueran a cualquier parte, se sientan a tu lado para oír tus palabras, pero no las ponen en práctica. La mentira está en su boca y sólo buscan su interés.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Y vienen a ti en tropel, y se sientan delante de ti como pueblo mío, y escuchan tus palabras, pero no las cumplen, porque con sus bocas hacen halagos, pero sus corazones andan en pos de su avaricia.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como mi pueblo, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; porque con su boca muestran mucho amor, pero su corazón va en pos de su avaricia.

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Y así lo hacen: llegan, se sientan delante de ti, y te prestan atención. Para ellos, tú eres como un cantante de dulce voz, que sabe tocar bien su instrumento musical, y que le canta al amor. Les gusta mucho cómo hablas, pero les gusta más el dinero. Te oyen, pero no hacen lo que les dices.

Ver Capítulo
Otras versiones



Ezequiel 33:31
34 Referencias Cruzadas  

Ahora bien, puesto que comemos la sal del palacio y nos parece intolerable contemplar esta afrenta que se hace al rey, enviamos al rey estas informaciones,


Pon en mí inclinación a tus avisos y no a mi provecho.


Por tanto, la palabra de Yahveh sonará para ellos como sau lasaui sau lasau; qau laqau, qau laqau; zeer sam, zeer sam, para que anden y caigan de espaldas, y queden destrozados, apresados, cazados.


Dice el Señor: por cuanto este pueblo está cerca de mí con la boca y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí y el culto que me da es pura rutina humana,


Has visto muchas cosas y no atiendes, tienes abiertos los oídos y no escuchas.


Los plantas, y echan raíces, crecen y dan fruto. Estás cerca tú de su boca, pero lejos de sus corazones.


Pero hoy, a pesar de todas mis advertencias, no habéis escuchado la voz de Yahveh en nada de cuanto me ha mandado deciros.


'En lo que respecta a la palabra que nos has dicho en nombre de Yahveh, no queremos escucharte,


Vinieron a verme algunos ancianos de Israel y se sentaron delante de mí.


'Mira: yo voy a batir palmas viendo los negocios que haces y la sangre que hay en medio de ti.


Sus jefes, dentro de ella, son como lobos que desgarran la presa, derramando sangre y matando a las personas para hacer su negocio.


El año sexto, el día cinco del sexto mes, estando yo sentado en mi casa y los ancianos de Judá sentados en mi presencia, se posó sobre mí la mano del Señor Yahveh.


Lo sembrado entre zarzas figura al que oye la palabra; pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y no da fruto.


Pero cuando el joven oyó [estas] palabras se fue, lleno de tristeza, pues poseía muchos bienes.


Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se interesará por el primero y se despreocupará del segundo. No podéis servir a Dios y al Dinero.


Tenía ella una hermana, llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.


Pero él contestó: 'Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan'.


Estaban oyendo todo esto los fariseos, que son avarientos, y se burlaban de él.


Pero él les contestó: 'Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica'.


Al instante mandé a buscarte, y tú has tenido la amabilidad de venir. Aquí estamos ahora todos nosotros en presencia de Dios para escuchar todo lo que el Señor te haya ordenado'.


Pues tened esto bien entendido: ningún lujurioso, ni impúdico, ni codicioso -lo que equivale a ser idólatra- tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.