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Amós 2:9 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Y esto, a pesar de que yo exterminé al amorreo ante ellos, tan alto como los cedros tan recio como los robles; yo destruí su fruto por arriba y sus raíces por abajo.

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Biblia Reina Valera 1960

Yo destruí delante de ellos al amorreo, cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como una encina; y destruí su fruto arriba y sus raíces abajo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

»Pero ante los ojos de mi pueblo destruí a los amorreos, aunque eran tan altos como cedros y tan fuertes como robles. Destruí el fruto de sus ramas y arranqué sus raíces.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Yo, también, los saqué a ustedes de Egipto y los conduje por el desierto durante cuarenta años, para que tomaran posesión del territorio amorreo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Yo, que destruí ante ellos al amorreo, Cuya altura era como la de los cedros, Y cuya fortaleza como la del roble, Y aún así destruí su fruto por arriba y sus raíces por debajo;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y yo destruí delante de ellos al amorreo, cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como las encinas; y destruí su fruto por arriba, y sus raíces por abajo.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Pueblo de Israel, yo los saqué de Egipto, y durante cuarenta años los guie a través del desierto; destruí por completo a los amorreos y les di a ustedes su país, aunque ellos eran un pueblo de mucha fuerza y gran estatura.

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Amós 2:9
27 Referencias Cruzadas  

A la cuarta generación regresarán acá, porque hasta entonces no se habrá colmado la iniquidad de los amorreos'.


y a los jebuseos, los amorreos, los guirgaseos,


Por debajo se secan sus raíces, por arriba se marchita su follaje.


He bajado para liberarlo de la mano de los egipcios y subirlo de ese país a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al lugar donde viven los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizeos, los jiveos y los jebuseos.


Cumple, pues, lo que te ordeno hoy. Arrojaré de delante de ti a los amorreos, a los cananeos, a los hititas, a los perizeos, a los jiveos y a los jebuseos.


Mirad al Señor, Yahveh Sebaot, que desgaja con fuerza terrible el ramaje: las puntas más altas están ya taladas, las más elevadas, derribadas.


Por eso, cual la lengua de fuego devora el rastrojo y el heno se consume en la llama, su raíz se convertirá en podredumbre y su flor subirá como el polvo. Pues despreciaron la ley de Yahveh Sebaot, desdeñaron la palabra del Santo de Israel.


Di: 'Así dice el Señor Yahveh: ¿prosperará? ¿No arrancará sus raíces el águila? ¿No se arrugará su fruto y se secará?'. Se secarán todos sus renuevos; no hará falta un brazo fuerte ni un pueblo numeroso para arrancarla de raíz.


La cólera de Yahveh se encendió contra Israel y los hizo caminar errantes por el desierto durante cuarenta años, hasta que desapareció totalmente la generación que había obrado mal a los ojos de Yahveh.


¿Adónde vamos a subir? Nuestros hermanos han hecho desfallecer nuestro corazón al decir: es un pueblo más grande y de mayor estatura que nosotros; las ciudades son grandes y fortificadas hasta el cielo; hemos visto también allí descendientes de los anaquitas'.


Og, rey de Basán, era el único superviviente de los refaítas. Su cama, que todavía puede verse en Rabá de los amonitas, era de hierro, y medía nueve codos de largo y cuatro de ancho, en codos normales.


El día en que Yahveh entregó a los amorreos en poder de los israelitas, aquel día Josué habló a Yahveh diciendo en presencia de Israel: '¡Deténte, Sol, en Gabaón; y tú, Luna, en el valle de Ayalón!'.


Y añadió: 'En esto reconoceréis que el Dios vivo está en medio de vosotros y que arrojará de delante de vosotros a los cananeos, los hititas, los jiveos, los perizeos, los guirgaseos, los amorreos y los jebuseos.